ESG crea valor para la empresa, según Mckinsey

ESG crea valor según McKinsey
ESG crea valor según McKinsey

Una sólida apuesta por la financiación sostenible y por la incorporación de los criterios ESG en la estrategia corporativa comporta ya hoy un mayor valor en las compañías, según un informe de McKinsey qué destaca cinco factores de incremento en la valoración de las compañías sostenibles: un crecimiento de las posibilidades de negocio; una reducción de costes operativos, especialmente en lo que se refiere a la energía y el agua; una reducción de las presiones regulatorias y una mayor autonomía en este sentido; un mejor desempeño y mayor productividad de los empleados; y, finalmente, un mayor rendimiento en las inversiones.

El primero de los factores que considera McKinsey como una de las derivadas de la incorporación de criterios de sostenibilidad en la empresa, la posibilidad “de aprovechar nuevos mercados y expandirse en los ya existentes”, parte de la base de que a partir de ahora -y ya comienza a ser una realidad- en la contratación de una compañía va a pesar en gran medida el interés y los esfuerzos que el proveedor realice en el terreno de los criterios ESG, especialmente en ámbitos como las infraestructuras o la minería.

Los consumidores están dispuestos a pagar más en empresas ESG

Además, la creciente sensibilidad por parte de los ciudadanos como consumidores puede orientar hacia este tipo de empresas una mayor cuota de consumo y de ventas.  En este sentido, el estudio de McKinsey afirma haber realizado una encuesta según la cual más del 70% de los consumidores estarían dispuestos a pagar un 5% más por un producto ecológico que por uno que no lo fuera, y el 44% de las empresas consideran que sus programas de sostenibilidad les han brindado nuevas oportunidades comerciales y de crecimiento.

La reducción de costes en razón de los criterios de financiación sostenible y en general la sostenibilidad, según la investigación de McKinsey puede suponer fuertes aumentos en los rendimientos de las compañías en razón de la reducción del consumo de energía y agua, así como de los residuos utilizados, generando una mayor eficiencia en la operativa y en el desarrollo de estas empresas.

Menor presión regulatoria y menos reclamaciones de las administraciones

Adicionalmente, McKinsey ha encontrado que en la mayoría de las compañías que incorporan estos criterios ESG se produce un alivio regulatorio y unas menores reclamaciones adversas por parte de las administraciones públicas y los gobiernos, e incluso pueden llegar a generar un mayor apoyo de dichas administraciones. 

Cómo ejemplo se puede citar el de los productos farmacéuticos y la salud, sectores en los que esta consultora señala que se pueden obtener mejoras de un 25 a un 30%; o en la banca, ámbito en el cual los beneficios que se pueden obtener en cuanto a las menores exigencias de capital puede aumentar el valor entre un 50 y un 60%; o en sectores como el del automóvil, aéreo, de defensa y tecnológico, en los que también pueden llegarse a obtener mejoras del 60% en virtud de los importantes incentivos y subsidios gubernamentales que están en juego.

Mayor productividad de los empleados

La satisfacción de los empleados por los esfuerzos ambientales, sociales y de gobierno corporativo de las empresas en las que trabajan, señala McKinsey, también guarda una relación directa con la productividad: una mayor satisfacción laboral motiva a los empleados a trabajar de forma más entusiasta, mientras que un comportamiento inadecuado en cuanto a ESG produce el efecto contrario.

Finalmente McKinsey asegura que la apuesta por la financiación sostenible y por una inversión en proyectos sostenibles permite considerar una mayor rentabilidad a medio plazo.