Mckinsey: el efectivo es critico para la supervivencia

Mckinsey: el efectivo es critico para la supervivencia
Mckinsey: el efectivo es critico para la supervivencia

Las empresas están desarrollando todas las medidas posibles para tratar de neutralizar el impacto de la crisis del coronavirus. Sin embargo hay algo común a cualquier estrategia, por encima de cualquier otra consideración del departamento financiero y del CFO: la necesidad de gestionar adecuadamente la liquidez y la tesorería: “el efectivo no es solo el rey, ahora es crítico para la supervivencia”, sentencia Mckinsey.

En este contexto, la labor del CFO aparece como básica no sólo para atravesar esta crisis sino también para posicionarse de cara al momento en que se salga de ella. Para ello, la consultora norteamericana establece tres ámbitos de trabajo: seguridad inmediata y supervivencia, estabilización del negocio a corto plazo en previsión del regreso a la normalidad, y preparación a más largo plazo con movimientos audaces en la recuperación, basándose en su experiencia con empresas que han superado situaciones críticas y han sabido posicionarse ventajosamente respecto a sus competidores.

Conocer al milímetro las disponibilidades de efectivo y optimizarlas ante un horizonte incierto en cuanto a la salida de esta situación

De forma inmediata el CFO debe establecer mecanismos ajustados para conocer al milímetro sus disponibilidades de efectivo y optimizarlas sabiendo que estamos ante un horizonte incierto en cuanto a la salida esta situación. Resulta por tanto obligado desarrollar alternativas ante distintos escenarios y no simplemente establecer un calendario temporal.

Estos escenarios permitirán establecer el impacto que pueden tener para la empresa las distintas alternativas en términos de calendarios y plazos, apertura de las restricciones de movimiento y suministros, etc., y cuales serían las respuestas financieras en cada caso.

Utilizar líneas de crédito antes sin que responda a la supervivencia

Es fundamental realizar una radiografía clara de los cobros más inmediatos y el efectivo disponible, pero no basta. Mckinsey recomienda utilizar otras formulas como las líneas de crédito para disponer de liquidez, programándolo antes de que su necesidad responda a la supervivencia.

Si es vital monitorizar y optimizar los cobros, resulta también fundamental el control de los gastos, imponiendo las prioridades o restricciones que sean necesarias, y recabar el reporte y la información inmediata también del lado del gasto.

Comunicación para que todos los departamentos asimilen esta “cultura del efectivo”

Junto a ello, resulta imprescindible un programa de comunicación para toda la organización sobre la situación, los planes y respuestas previstas, para que todos los departamentos asimilen esta “cultura del efectivo” y, actúen respondiendo a ella.

La comunicación deberá extenderse a los órganos de gobierno y al consejo de administración, así como a los inversores para trasladarles la confianza de que se están tomando las medidas necesarias para responde a la crisis y prepararse para el futuro.

Mejoras de productividad

Desde este enfoque, Mckinsey afirma que las empresas que supieron trazar esta estrategia lograron mejoras de la productividad y una mejor posición en el momento que llegue la normalidad. “Como resultado, superaron a los competidores, en la década siguiente”.

Propuestas para superar a los competidores

Finalmente, la consultora americana aporta una serie de propuestas para superar a los competidores: una resignación y reestructuración de recursos buscando un incremento extraordinario de ingresos o una reducción de gastos del orden del 30-40%, mejorar la cartera mediante fusiones y adquisiciones y desinversiones, un fuerte impulso a la digitalización en busca de mayor productividad con objetivos ambiciosos, y un liderazgo en la comunicación y la empatía con los empleados para “aliviar las dudas, disminuir la distracción y mantener a las personas motivadas”.