Mckinsey lo tiene claro, tras el coronavirus la industria debe reinventarse eliminando carbono

Energías renovables
Energías renovables

El parón de la actividad económica y la recesión causada por el coronavirus ha hecho pensar a algunos que la lucha contra el cambio climático y la descarbonización del planeta podían sufrir un revés al menos temporal. Sin embargo son cada vez más las voces que apuestan por lo contrario, impulsar la recuperación con la palanca de la sostenibilidad y la financiación sostenible como factor básico, primando especialmente el uso de la energía renovable. Así lo propone Mckinsey en un reciente análisis.

Una especie de nueva revolución industrial

La oportunidad que ofrece esta crisis que ha traído consigo la pandemia del coronavirus permite plantearse una especie de “nueva revolución industrial” teniendo como objetivo establecer un crecimiento y un sistema económico con unos menores riesgos en cuanto a las consecuencias del cambio climático y un futuro con menos carbono.

El análisis de Mckinsey propone un cambio en los equipamientos industriales en cuanto a sus fuentes de energía comenzando por implantar sistemas híbridos que combinen un mix de alimentación mediante combustibles fósiles y electricidad.

Se trataría de un objetivo alcanzable en la medida en que están disminuyendo los costes de generación de la electricidad a partir de las energías renovables, que en no mucho tiempo podrían mejorar incluso los costes de las energías derivadas de combustibles fósiles.

El coste de la energía para el funcionamiento de un equipo industrial puede ser más de 10 veces el coste de capital

En este sentido la consultora americana recuerda qué “el coste de la energía necesaria para el funcionamiento de un equipo industrial puede ser más de 10 veces el coste de capital durante la vida útil de un horno o una caldera industrial por ejemplo“.

Esta medida aplicada a aquellos sectores que utilizan intensivamente calderas de vapor, como las industrias química, petroquímica y alimentaria sería una buena solución mediante la electrificación a tiempo parcial.

Si la tendencia crece, señala Mckinsey, presionará a los reguladores para incentivarla con iniciativas de carácter fiscal o de otro tipo

Esta estrategia hacia los equipos híbridos resulta aún mas razonable en el caso de nuevas instalaciones, especialmente con la progresiva caída de  los precios de la energía renovable. Con ello se lograría un efecto circular ya que al aumentar la demanda de energía renovable aumentarían también las inversiones que se realizaran para aumentar la oferta. Adicionalmente, se lograría un incremento en el valor de la empresa a largo plazo ante la perspectiva de una reducción de los costes.

Si la tendencia crece, señala Mckinsey, presionará a los reguladores para incentivar aún más este proceso mediante iniciativas de carácter fiscal o de otro tipo.

El precio del carbono en Europa puede duplicarse ya en 2021

En otro orden de cosas, el precio del carbono emitido puede ser un creciente lastre para la competitividad de muchas industrias en la medida en que, por ejemplo, en Europa este precio puede duplicarse ya en 2021 y cuadruplicarse en 2030, llegando a hacer imposible la viabilidad de determinadas empresas que no hayan sabido transitar de los combustibles altos en carbono hacia las energías renovables.