Coronavirus y financiación sostenible

China reduce la contaminación con el coronavirus
China reduce la contaminación con el coronavirus

Conviene ir analizando el impacto que la crisis del coronavirus tendrá en el mercado de bonos verdes y, en general, en la financiación sostenible. Las primeras impresiones pueden llevar a pensar que se producirá una contracción por la caída de la actividad económica y del consumo de electricidad y, con ello de las necesidades de financiación para nuevos proyectos en el campo de la energía renovable, de la movilidad eléctrica o de la eficiencia energética, más aún cuando esta crisis puede poner por delante otras prioridades que difuminen la sostenibilidad y su financiación, especialmente, en lo que se refiere a la orientación de los estímulos económicos y financieros de los gobiernos y de las compañías e instituciones más relevantes.

Sin duda, a corto plazo es previsible un recorte de la actividad en los mercados de financiación sostenible, como en general, en todos los mercados financieros, embarcados en necesidades más urgentes derivadas de la paralización de muchas actividades y de la pérdida de valor de las acciones, bonos y otros activos.

A corto plazo sería previsible un frenazo de la actividad en los mercados de financiación sostenible, como en general, en todos los mercados financieros

La recomposición de los negocios en el nuevo contexto y las respuestas de toda índole, organizativas, de plantillas y sistemas de trabajo, el equilibrio en los suministros, y otros aspectos de la gestión empresarial ocupan en gran medida la cabeza de los responsables financieros en estos momentos, por encima de otras consideraciones.

¿Existen datos sobre el impacto del coronavirus en la financiación sostenible?

A pesar de las reservas enumeradas los datos de febrero recién publicados por CBI no indican una caída de la emisión de bonos verdes en ese mes sino, por el contrario, un ligero aumento del 1% hasta alcanzar los 14.900 millones de dólares en el ultimo mes de 2020, con una notable cartera de emisiones anunciadas para marzo, sin contar algunos tipos de bonos sostenibles que CBI no cataloga como verdes y no computan, por tanto, en esas estadísticas, como por ejemplo es el caso de la reciente emisión de Bonos Sociales de la Comunidad de Madrid.

Por otra parte, tanto CBI como otras instancias destacan la aceleración que se está produciendo en el segmento de los “Transition Bonds” y los Bonos ligados a los ODS, que ya experimentaron una fuerte aceleración en 2019, junto con los préstamos ligados a factores de sostenibilidad, que en España llegaron a superar el volumen de las emisiones de bonos verdes y sociales como ha puesto de manifiesto el reciente Informe Anual OFISO sobre Financiación Sostenible en España en 2019.

Más fórmulas de financiación sostenible para empresas intensivas en emisiones de carbono

Es previsible que las actuales circunstancias alimenten el debate sobre la necesidad de facilitar más las fórmulas de financiación sostenible para empresas que por ser intensivas en emisiones de carbono tengan dificultades para acudir al mercado especifico de bonos verdes.

Argumentos esperanzadores

Pero también existen argumentos esperanzadores de cara al mantenimiento de la financiación sostenible, especialmente porque no sería razonable abandonar los esfuerzos que han venido realizándose en este terreno en los últimos años.

No es descartable tampoco que las muertes y el daño a la salud general que está causando esta epidemia puedan tener un efecto terapéutico para que los gobiernos, las empresas y las instituciones y los ciudadanos sean conscientes de los daños potenciales del cambio climático y la contaminación del aire.

El coronavirus ha causado un gran número de fallecimientos pero también ha evitado numerosas muertes derivadas de la contaminación

En efecto, aunque el coronavirus viene causando importantes daños en la salud ciudadana, particularmente un gran número de fallecimientos por neumonías y complicaciones derivadas de esta enfermedad, también se estima que  ha evitado numerosas muertes derivadas de la contaminación del aire al haberse reducido drásticamente la actividad empresarial e industrial y con ello la emisión de gases contaminantes, como ha confirmado la NASA con sus satélites.

Un Airbus A380 consume el combustible de 3.500 automóviles

Con la caída y las restricciones a la actividad económica se ha reducido el consumo de electricidad, de combustibles fósiles, y se han cancelado decenas de miles de vuelos, el medio de transporte más contaminantes. Basta decir que un vuelo de ida y vuelta entre Madrid y Nueva York emite de 2 a 3 toneladas de CO2 por pasajero, lo que lleva a un total de entre 900  y más de 1.000 toneladas con un pasaje de 150 viajeros o más; o que el combustible que consume un avión Airbus A380 equivale al de 3.500 automóviles.

Sólo en China las emisiones de carbono se habrían reducido un 25% desde que comenzó la crisis del COVID-19, según un estudio del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio en Finlandia recién publicado, un 6% de las emisiones globales de CO2.

“El cambio climático es más mortal que el coronavirus”

La ONU ha llegado a decir que “el cambio climático es más mortal que el coronavirus“. Su secretario general, Antonio Guterres afirmaba recientemente que”el coronavirus es una enfermedad que esperamos que sea temporal, con impactos temporales, pero el cambio climático ha estado allí por muchos años y se mantendrá por muchas décadas, y requiere de acción continua”.

La caida de la actividad económica y de los viajes ha salvado de la muerte a 16.000 personas

La epidemia del coronavirus avanza hacia los 5.000 muertos en el mundo. Un dato dramático, aunque quizá algunos se sientan algo aliviados al saber que se estima que la reducción de CO2 como consecuencia del menor número de desplazamientos en avión y vehículos, y la menor actividad industrial y económica de todo tipo que esta pandemia ha originado ha salvado de la muerte a 16.000 personas.

Dicho de un modo quizá algo sensacionalista, por cada muerte ocasionada por el coronavirus se habrían evitado cuatro o cinco muertes derivadas de la contaminación; o al menos,  que, visto así, se suaviza algo el pesar ante el saldo final en términos de fallecimientos.

La opinión pública presionará para mejorar la limpieza del aire

La reducción de la contaminación es, pues, un ángulo positivo de esta crisis, si bien podría tener una efecto transitorio, temporal, ya que China y otros países pueden tener la tentación de acelerar más incluso la producción industrial una vez que termine la crisis. Sin embargo, aunque ante ello para muchos pueda parecer simplemente un espejismo, la opinión pública no lo olvidará y aumentará la presión para mejorar ese estado de limpieza del aire, reclamando una intensificación de las acciones en la lucha contra el cambio climático y la contaminación, que podría llevar a una intensificación paralela de los proyectos e iniciativas en el terreno de la energía renovable, la movilidad eléctrica, la eficiencia energética, y, como consecuencia de ello, a un nuevo impulso para que se hagan realidad a través de fórmulas de  financiación sostenible.