Apuestas sobre inflación: calientes para unos y muy frías para los ciudadanos

Inflación ¿hasta cuándo?

Lo que puede pasar con la inflación y el crecimiento económico es un terreno abonado para las apuestas de toda índole. Guía de la Financiación Empresarial ha venido advirtiendo en los últimos meses sobre el riesgo de una inflación más consistente y duradera de lo que anticipaban la FED, el BCE y distintas instancias económicas y políticas.

Los mercados financieros andan inquietos: del pánico de hace un año con la pandemia a una especulación excesiva, dice Bloomberg. Y de ahí a una inflación disparada que en el Grupo de los 20 alcanzó el 3,8% en abril, muy por delante de la referencia del 2% de los bancos centrales para la estabilidad de precios y en Estados Unidos se encuentra ya en torno al 5%, decíamos antes del verano. La inflación se ha convertido en el elemento clave de debate en estas semanas por su aceleración reciente. ¿Es el coste a pagar por la recuperación económica?

La contrapartida sería la de un parón en el crecimiento económico que parece haberse producido en los últimos meses. Susto o muerte

No sabemos muy bien cuál es la razón por la que los bancos centrales, que estos días reflexionan sobre el alcance real de la inflación, y determinados analistas podrían pensar qué la inflación iba a ser transitoria y qué se atenuaría para final de año o comienzos del año que viene. Lo que sí sabemos es que la realidad está desbordando sus apreciaciones. Y que para que los precios caigan o al menos dejen de subir, la contrapartida sería la de un parón en el crecimiento económico que parece haberse producido en los últimos meses. Susto o muerte.

Es cierto que el desajuste entre oferta y demanda se ha producido en esta ocasión por una razón distinta a lo que suele ser habitual en  los periodos de alza de la inflación y los precios, normalmente inducidos por una menor capacidad de producción respecto de la demanda. En estos momentos, durante este último periodo, el desajuste se ha debido más a los problemas de suministro o dificultades logísticas que al gap entre la capacidad de producción de bienes y servicios y su demanda, debido fundamentalmente al parón producido durante la pandemia y las dificultades para poner en marcha de nuevo todo el aparato de transporte y suministro que requiere la economía moderna.

Como se está viendo en estos días no solo en España sino en toda la Unión Europea, además del Reino Unido, el problema es especialmente grave y acuciante en el ámbito de la energía tanto en lo que se refiere a la electricidad cómo a los carburantes derivados del petróleo, tanto la gasolina y diésel como el gas, que continúan absorbiendo la mayor cuota de uso de cara a la actividad de las empresas y también de los particulares, y de cualquier medio de transporte.

La pregunta del millón: cuanto durará el alza de la inflación

La pregunta a la que debe darse respuesta ahora es cómo evitar qué la inflación se instale durante un tiempo prolongado y pueda actuar como freno para el crecimiento económico. Cuánto tiempo puede durar este desajuste entre oferta y demanda y, particularmente, la crisis actual de escasez de energía con la feroz  subida de precios de la electricidad y de los carburantes.

Este proceso, como es lógico y como ocurre en todos los períodos de inflación, genera y seguirá generando un aumento de costes que acaba trasladándose a los precios que debe pagar el consumidor final.

Pueden, por ello, como decíamos hacer sus apuestas. Pero también pueden exigir mayor claridad y sinceridad a los poderes públicos acerca de las soluciones y los planes que están diseñando para este otoño e invierno  que se presentan calientes para unos y muy fríos para la mayoría de los ciudadanos.