Las sanciones impuestas a Rusia y a su actividad económica y empresarial comienzan a impactar el entorno económico de ese país, con un claro deterioro en su economía y también en sus finanzas, especialmente en el terreno de los bonos donde ya comienza a barajarse la posibilidad de un default futuro.
A las sanciones conocidas y la retirada paulatina de compañías y negocios multinacionales del territorio ruso, con la pérdida de actividad, negocios y empleos que ello supone, parecen sumarse en este momento las dificultades qué Rusia está teniendo para vender su petróleo y su gas a pesar de que los aliados occidentales han tratado de que estas materias primas no entraran de lleno en las sanciones.
Mientras el petróleo Brent cotiza con precios al alza, el petróleo ruso sufre la tendencia contraria, con un descuento que algunos sitúan en torno al 16% respecto al Brent.
Esto está generando gran desconfianza entre los operadores internacionales del mercado de petróleo que está haciendo que los mercados de derivados coticen un riesgo del 50% de incumplimiento del pago por parte de la deuda soberana rusa.












