Inflación vs recesión: la disyuntiva está servida. Jerome Powell, el presidente de la Fed puede dar una respuesta a esta disyuntiva el próximo miércoles tras la reunión del Consejo del máximo órgano del Banco Central estadounidense.

No solo puede decidir una nueva subida de los tipos de 50 puntos básicos sino que puede dar pistas sobre la opción por la que se inclina: luchar sin cuartel contra la inflación provocando una recesión o al menos una severa contracción de la economía americana, con menor crecimiento y más desempleo, o convivir con uno cierto grado de inflación a largo de los próximos trimestres.

La “dura medicina” que Volcker aplicó

La decisión es de gran trascendencia. Bloomberg recuerda cómo su antecesor Paul Volcker se embarcó en una severa política monetaria hace 40 años para frenar la inflación y la consecuencia fue una también severa contracción del crecimiento y un ascenso del desempleo. Una “dura medicina” como la califica Bloomberg.

Pero, ¿es necesario en estos momentos aplicar esa medicina? ¿Lo es para Estados Unidos y también para Europa y el resto de los países que están sumidos en una abrupta subida de los precios y una tendencia inflacionista que parece no ceder con los medios y las recetas que se han aplicado hasta ahora?

“Es poco probable una recesión en 2022, pero será difícil evitar una recesión en 2023”

Lo que está en juego es saber si para frenar la inflación se requiere generar una recesión o al menos una intensa contracción de la economía. La Economista Jefe de Bloomberg Economics en Estados Unidos, Anna Wong y su equipo cifran  las posibilidades de una recesión en el presente año en un 25% y de un 33% el próximo año. Pero concluyen: “es poco probable que se produzca una recesión en 2022, pero será difícil evitar una recesión en 2023”.