Lo dice Accenture: apenas dos de cada cinco de los CFO que ha encuestado están tranquilos porque tienen protegidas adecuadamente a través de la ciberseguridad más allá de las tres cuartas partes de sus operaciones. Y ello a pesar de que las empresas aumentaron el pasado año un 15% su gasto en seguridad cibernética en sus presupuestos de tecnología de la información.

Un gasto que no fue capaz de reducir los ataques cibernéticos, que aumentaron un 31% en relación a 2020 en Estados Unidos, según esta consultora produciéndose una “avalancha récord de delitos cibernéticos”, con unas pérdidas potenciales que superaron los 6.900 millones de dólares, según el FBI.

En los ataques cibernéticos, exigieron a sus víctimas un pago medio de 2,2 millones de dólares

Las causas principales, el ransomware mediante el que los atacantes cibernéticos exigieron a sus víctimas un pago medio de 2,2 millones de dólares, dos veces y media la cifra de 2020, y generaron una pago de estas víctimas de $541.000; los esquemas de “compromiso de correo electrónico comercial”, que reducen las barreras de entrada para los extorsionadores cibernéticos; y el uso delictivo de criptomonedas.

Para la policía norteamericana, la generalización del teletrabajo y la operativa “en remoto” con la pandemia “amplió el área de ataque remoto”.