Hacia una rápida expansión de la financiación sostenible

Manuel Fresno
Manuel Fresno

Para Adif Alta Velocidad el año 2019 ha sido el año de nuestra consolidación como uno de los emisores sostenibles de referencia en el panorama español, ocupando actualmente el tercer puesto por volumen en circulación. En el mes de abril publicamos nuestro segundo Green Report y emitimos nuestro tercer bono verde con la más elevada sobresuscripción de todas las emisiones realizadas hasta el momento, y con un 60% de Inversores Socialmente Responsables.

Nos encontramos inmersos en un momento de expansión muy rápida, habiéndose duplicado en 2019 no sólo el volumen de emisiones de este tipo respecto al año pasado, sino que su peso en el mercado global también se ha incrementado muy significativamente, pasando a representar un 6,4% de las emisiones mundiales de bonos frente a un 3,77% del año anterior.

Nos encontramos inmersos en un momento de expansión muy rápida

Y todo esto sin incluir en los cálculos las nuevas formas de financiación sostenible surgidas en este periodo, algunas de las cuales provienen del mercado de préstamos: además de los ya conocidos bonos verdes, sociales y sostenibles, hemos presenciado el nacimiento de productos como los bonos de transición (utilizados por compañías que no se pueden considerar actualmente como “verdes”, pero que están comprometidas con una mejora de cara al futuro); los bonos sustainability-linked, fruto del exceso de demanda actual respecto a los bonos 100% verdes ofrecidos en el mercado, con KPI ligados a la evolución de ciertos criterios ESG del prestatario o incluso al cumplimiento por el mismo de los propios ODS; o bonos más específicos como los blue bonds (proyectos sostenibles vinculados con el medio marino).

Definición de las nuevas tipologías de bonos

A falta de una definición y parametrización de estas nuevas tipologías de bonos, está por ver cómo van a influir en el mercado actual. Desde nuestro punto de vista estos productos, si bien suponen diversificación de la oferta disponible, obligarán a los reguladores a mantenerse vigilantes, actualizando sus clasificaciones y taxonomías, puesto que pueden llegar a degradarse las virtudes de los bonos sostenibles tradicionales, al no poder asignarse estas nuevas modalidades a proyectos concretos dentro de cada empresa, pudiendo conducir en el peor de los casos a prácticas de “greenwashing” que podría afectar a la confianza de los inversores.

En definitiva, vista la evolución de los últimos años del mercado, especialmente reforzada durante 2019, somos optimistas de cara al futuro: creemos que la tendencia va a mantenerse, incrementando cada vez más la participación en el mercado global de financiación de los productos calificados como verdes y atrayendo cada vez a más tanto a emisores como a inversores.

Somos optimistas de cara al futuro: más participación en el mercado global de financiación, atrayendo más emisores e inversores

Dicho crecimiento se verá potenciado a medida que los nuevos productos vayan acomodándose a las normativas de los reguladores. En relación con esto, el desarrollo de la nueva Taxonomía por parte de la Unión Europea constituirá sin duda uno de los hitos más importantes de 2020 y supondrá un espejo donde sin duda se mirarán todos los países comprometidos en la lucha contra el cambio climático, facilitando la evaluación y comparación de proyectos de financiación verde y sostenible, e inyectando todavía mayor confianza en este tipo de financiación.

Manuel Fresno es Director General Financiero y de Control de Gestión de ADIF

Publicado en el Informe Anual OFISO sobre la Financiación Sostenible en España en 2019