Ahora decimos que la inflación puede bajar antes de lo previsto

Inflación ¿hasta cuándo?
Inflación ¿hasta cuándo?

Decíamos en Guía de la Financiación Empresarial hace unos meses que la inflación iba a ser más más persistente de lo que los bancos centrales auguraban. Quizá ha llegado el momento de que digamos que la inflación puede comenzar a caer antes de lo que los más pesimistas preven tras la pandemia, la crisis de los suministros y, como remate, la invasión rusa de Ucrania y el conflicto bélico provocado.

En este momento los principales factores de incremento de los precios son el precio de la energía, que se transmite a todos los sectores de la economía, y la falta de suministros o los problemas de suministro de mercancías y de componentes para las distintas industrias y sectores.

El precio de la energía se ha disparado en los últimos meses de una manera casi nunca vista, como consecuencia de las grandes incertidumbres, llevando los precios del gas y del petróleo a los mayores niveles alcanzados nunca.

La caida de la actividad y la demanda puede frenar la inflación

Sin embargo, de igual modo que hace unos meses, en la última parte del año 2021, Guía de la Financiación Empresarial señalaba qué el cuello de botella que estaba generando el alza de los precios energéticos y los problemas logísticos y de suministros, en un momento de fortísimo incremento de la demanda y el consumo, llevarían a una inflación más sostenida de lo que se creía, tambien puede ocurrir lo contrario en los próximos meses en la medida que la propia inflación el aumento de los costes de las materias primas y el impacto negativo de todo ello en la demanda y, por lo tanto, en la recuperación y el crecimiento de las economías puede llevar al camino contrario y a un descenso de los precios y de la inflación.

Debe tenerse en cuenta que en estos momentos, justo antes de la crisis de Ucrania y en las últimas semanas, la demanda estaba siendo muy fuerte contra unos stocks, especialmente de productos energéticos qué se encuentran en sus niveles más bajos de los últimos años.

Pero esta tendencia puede invertirse a lo largo del año 2022 en la medida qué los temores ante las grandes incertidumbres y riesgos geopolíticos lleven a los consumidores a un frenazo en el consumo y un aumento del ahorro ante la posibilidad de que en los próximos meses o en el corto y medio plazo puedan llegar situaciones de dificultades para el abastecimiento o bien deterioro de la calidad de vida.