La inversión en baterías de almacenamiento domestico, una tendencia imparable

Baterías de almacenamiento doméstico

Las baterías de almacenamiento doméstico de electricidad se extienden a mayor velocidad de lo esperado en Estados Unidos y reclama un esfuerzo e imaginación por parte de los gobiernos, también el español, para incentivar estas inversiones de particulares, que pueden contribuir a equilibrar las redes y reducir los precios.

¿Tiene usted baterías para almacenamiento doméstico de electricidad? Si contesta que no debe informarse porque es la nueva tendencia en Estados Unidos y avanza a una velocidad mayor de lo esperado: en los últimos cuatro años, las instalaciones de los sistemas residenciales y baterías domésticas de almacenamiento de electricidad en Estados Unidos han pasado de 2,25 megavatios-hora (MWh) en 2014 a 185 MWh en 2018, según señala Mckinsey.

Solución innovadora para problemas de abastecimiento

Son muchos los analistas que ven en la creación de redes privadas de almacenamiento una solución a muchos problemas de abastecimiento eléctrico en los países occidentales, como elemento innovador, con gran capacidad de automatización mediante el uso de las nuevas tecnologías y, junto a ello, capaces de reducir los precios del consumo y equilibrar los niveles y stocks de energía eléctrica.

Las compañías eléctricas deben ver en este desarrollo un fenómeno complementario y no una derivación negativa para su negocio ya que una inversión creciente en baterías por parte de lo particulares permitirá al sector eléctrico evitar tensiones financieras y de suministro, especialmente en momentos críticos o en picos de consumo o de caída de la red por negligencias o por catástrofes naturales.

Se necesitan incentivos de los gobiernos a la inversión

Para que este proceso sea eficiente y beneficioso para todos se requeriría un mayor esfuerzo e imaginación por parte de los gobiernos, también el español, para incentivar su desarrollo y la inversión para la adquisición de baterías de almacenamiento doméstico, especialmente en los lugares y zonas más idóneas.

Esta va a ser una exigencia cada vez más extendida entre los ciudadanos y contribuyentes que pueden beneficiarse con ello de unos menores costes a medio y largo plazo y una mejor garantía en el suministro, especialmente en un entorno de cambio climático y alteraciones naturales que se traduce en cortes en el suministro, especialmente en áreas más proclives a sufrir catástrofes naturales.