La Deuda en los tiempos del coronavirus

Julio Alcántara
Julio Alcántara

En enero de este año, el secretario general del Tesoro, Carlos San Basilio, presentó la Estrategia de Financiación para 2020. Como es habitual, se incluía el cierre del año anterior, con cifras francamente satisfactorias. Por un lado, la emisión neta (alrededor de 20.000 millones de euros) había sido inferior a la prevista inicialmente y por otro, el coste medio de la deuda en circulación había continuado disminuyendo hasta el 2,19%, después de que más de la mitad de la deuda se adjudicara a tipos negativos. Además, el volumen en circulación de la deuda de las Administraciones Públicas se situaba en el 95,5% del PIB, objetivo perseguido por el Ministerio de Economía.

Planes continuistas para 2020 que han saltado por los aires

Los planes de financiación para 2020 eran continuistas, con cerca de 200.000 millones de euros de emisión bruta, que descontando la refinanciación de los vencimientos, incrementaban el saldo vivo en 32.000 millones de euros de emisión neta, cifra que incluía unos 13.000 millones del previsible préstamo a la Seguridad Social para cubrir su déficit en pensiones. En el capítulo del coste, había confianza en continuar con un escenario de tipos bajos, incluso con intereses negativos en la curva de corto plazo, con una prima de riesgo en torno a los 65 puntos básicos.

Naturalmente, todos estos números saltaron por los aires cuando a mitad de marzo se decretó el confinamiento de la población debido al coronavirus, con el consiguiente frenazo en la actividad productiva y los servicios.

¿Cuánta deuda será necesario colocar para las necesidades del Estado? ¿A qué coste? ¿Qué hipoteca asumiremos para el futuro?

Con este nuevo escenario, inédito en democracia, donde únicamente se mantienen funcionando los servicios básicos, y solo comparable a una situación bélica, surgen varias cuestiones de gran importancia: ¿Cuánta deuda va a ser necesario colocar para cubrir las necesidades del Estado? ¿A qué coste? ¿Qué hipoteca vamos a asumir para el futuro?

Para responder a esas preguntas, fracasa el intento de comparar y asimilar esta crisis con la de 2008, los datos objetivos hacen odiosa cualquier comparación. La mayor caída del PIB en aquella ocasión fue del 2,6% en el primer trimestre de 2009, frente al 5,2% del mismo periodo de este año 2020, con tan sólo dos semanas de confinamiento.

La actual crisis afecta a todo el esqueleto del PIB

A esto hay que añadir que la ruptura de la burbuja inmobiliaria produjo el consiguiente agujero en la construcción y una gigantesca crisis de liquidez y solvencia bancarias, que tardó 10 años en ser digerida. Sin embargo, la actual crisis afecta en mayor o menor medida a prácticamente todo el esqueleto del PIB. El sector de “Hostelería, comercio y transporte” ha caído cerca del 11% y otro tanto el de “Ocio y cultura”. El sector de “Construcción”, por cierto, cayó un 8%, con tan solo dos semanas de inactividad. Los datos del segundo trimestre serán por tanto peores, puesto que en el mes de abril no ha habido actividad alguna en esos sectores.

Con motivo de la crisis de 2008, los sucesivos Gobiernos de Zapatero y Rajoy incrementaron la deuda del Estado en circulación en el 75% y 72%, respectivamente, durante sus mandatos, con lo que pasó de 307.000 millones de euros a finales de 2007, a 1,02 billones en diciembre 2019. ¿Cuál será el nuevo límite en esta crisis?.

El Tesoro debería colocar alrededor de 370.000 millones de deuda a lo largo del año

El Gobierno ya ha enviado a Bruselas su plan de estabilidad y espera cerrar este año con una disminución del PIB  del 9,2% (corregido al 9,4% por la Comisión Europea) y terminar con la deuda pública en el 115,5% (115,6% CE) del PIB y un déficit del 10,3% 8 (10,15 CE). Esto significaría que el Tesoro debería colocar alrededor de 370.000 millones de deuda a lo largo del año.

AIReF prevé déficit entre 10,9% y 13,8% del PIB, que caerá entre un 8,9% y 11,7%

Sin embargo, estas previsiones son conservadoras, cuando no optimistas. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha presentado un informe elevando todas las cifras del Ejecutivo. Según este organismo, el déficit para 2020 se situará entre el 10,9% y el 13,8% del PIB, y prevé que el PIB caiga entre un 8,9% y el 11,7%.

Este escenario es, aunque nos pese, más probable que el dibujado por el Gobierno, por diversas razones:

  • El sector Turismo se va a ver afectado profundamente y no hay que olvidar que es el sector que más aporta al PIB, representa un 15% entre directos e inducidos y el segundo en cuanto a empleo. En 2019 recibimos más de 80 millones de turistas, principalmente europeos, cifra que en estas circunstancias se antoja sideral.
  • El desplome de la inversión ante la falta de expectativas podría situarse entre el 35% y el 45%, con graves consecuencias en todos los sectores.
  • El formidable impacto en el empleo hará que el paro alcance el 19% de la población activa, va a incrementar las prestaciones por desempleo y disminuirá drásticamente las cotizaciones a la Seguridad Social, agrandando el déficit que deberá ser cubierto por el Estado.
  • La prima de riesgo ha alcanzado el mayor valor en tres años, con lo que hemos dejado de cobrar por emitir Letras del Estado y pasado a pagar el doble por los Bonos. Y aun hay que agradecer la rápida intervención del BCE que ha utilizado las compras de deuda para evitar una escalada aun mayor. La carga financiera de los intereses que el Estado debería pagar podría superar los 40.000 millones de euros.

La deuda alcanzará un 120% del PIB y el volumen a emitir sería alrededor de 450.000 millones de euros, mas del doble de lo inicialmente previsto

Por todo ello, podríamos estimar que la deuda alcanzará un 120% del PIB con lo que el volumen de deuda a emitir sería alrededor de 450.000 millones de euros, mas del doble de lo inicialmente previsto para este año. Es una cifra nunca vista y que asusta. El Tesoro ya había cubierto en marzo la emisión neta prevista y comenzó a realizar emisiones sindicadas de gran volumen fuera del calendario de subastas inicialmente previsto.

La tarea que tiene ante sí el Tesoro es ardua. Si es capaz de colocar tal cantidad de deuda sin que se rompan las costuras del mercado, vamos a tener que salir a los balcones para aplaudirlo.

Julio Alcántara ha sido Director General de BME Renta Fija