Un impuesto de sociedades mínimo para grandes empresas, cada vez más cerca

Olaf Scholz, ministro de Finanzas alemán
Olaf Scholz, ministro de Finanzas alemán

La puesta en vigor de un impuesto de sociedades mínimo por acuerdo entre al menos Estados Unidos y la Unión Europea (UE) y sus países miembros parece estar cada vez más cerca máxime después de que el ministro de Finanzas alemán y actual vicecanciller, Olaf Scholz se haya mostrado partidario de esta medida afirmando que puede ser una realidad en unos meses ya que cuenta con el impulso y apoyo de la administración de Joe Biden.

“Estoy convencido de que terminaremos con un impuesto mínimo global sobre los beneficios corporativos este verano”, dijo Scholz en una entrevista, que será además el candidato del Partido Socialdemócrata a canciller en las elecciones de septiembre en Alemania.

La UE plantea la posibilidad de aplicar en solitario un tipo mínimo al Impuesto de Sociedades

Por su parte, la Eurocámara apoya esta iniciativa e incluso aplicarla en la Unión Europea en solitario de no llegarse a un acuerdo internacional. La propuesta de la UE afectaría a todas las empresas de los países miembros independientemente del sector en el que actúen, ya sea un sector tradicional o del denominado sector tecnológico o digital.

Que las grandes empresas se acerquen a las pymes

El objetivo es que las grandes corporaciones paguen lo mismo o se acerquen a lo que pagan las pymes ya que muchas de las grandes compañías tienen a su disposición mecanismos legales para reducir el tipo efectivo que pagan en el Impuesto de Sociedades, en muchos casos por debajo del 10%.

Será difícil aplicar el 21% y países como Irlanda, Luxemburgo o Países Bajos se emplearán a fondo para rebajarlo en las negociaciones

Sin embargo, no resultará fácil llegar a establecer el tipo mínimo a aplicar aunque Biden ha propuesto que este tipo mínimo para el impuesto que e aplique a los beneficios de las sociedades sea del 21%. Es previsible que el acuerdo final requiera un umbral impositivo  más bajo para evitar dumping fiscal o actuaciones propias de paraísos fiscales.

Conviene no olvidar que existen países incluso dentro de la Unión Europea que aplican tipos mucho más bajos, especialmente Irlanda, Luxemburgo o Países Bajos, países que se emplearán con dureza en estas negociaciones dados los perjuicios económicos que puede representar para ellos un requerimiento de aplicación obligatoria de una fiscalidad mínima más alta, que podría hacer que muchas empresas abandonaran esos países.