Financiación Sostenible inclusiva para la transición energética

Susana Meseguer
Susana Meseguer

El proyecto de regulación de la UE sobre Finanzas Sostenibles persigue establecer un sistema de clasificación (“taxonomía”) que determine las actividades económicas calificables como “sostenibles” y por tanto susceptibles de acceder a esta financiación. Y tiene todo el sentido fomentar la financiación como instrumento catalizador que acelere la transición a una economía plenamente descarbonizada en 2050.

Sin embargo, la actual taxonomía establece una lista de actividades sostenibles que deja fuera actividades y sectores como el de los hidrocarburos, que hoy sustentan en gran medida el desarrollo y bienestar de las sociedades que, especialmente en el caso de las emergentes, siguen demandando estas fuentes de energía por su competitividad o por ausencia de alternativas tecnológicas. En tanto no logremos su sustitución, deben realizar una transición para la reducción de su impacto medioambiental lo antes posible y en ese camino necesitan acceder también a Financiación Sostenible. Es fundamental fijar objetivos de descarbonización a largo plazo, pero sin perder de vista la necesidad de empezar a reducir las emisiones ya, sobre todo por parte de los sectores más intensivos.

El enfoque de la taxonomía tiene impacto directo en los mercados de Financiación Sostenible

El enfoque de la taxonomía tiene impacto directo en los mercados de Financiación Sostenible. El crecimiento del mercado de Bonos Verdes en 2019 ha sido muy significativo (y seguirá creciendo en los próximos años), si bien no podemos obviar que el número de corporates y sectores que acceden a este mercado es limitado y normalmente centrado en los mismos actores, corriendo el riesgo de quedar limitado a un mercado nicho.

En los últimos meses, los propios mercados financieros están demandando el acceso a los mercados sostenibles de más sectores que demuestren una estrategia ESG robusta y un compromiso con una transición ordenada y ambiciosa, aunque hoy sean actividades emisoras. Así, 2019 ha dado la bienvenida a nuevas fórmulas o instrumentos financieros de transición, adelantándose a la propia regulación, como los “Transition Bonds” o los “SDG-linked Bonds”. Adicionalmente, el ICMA GBP ExCom está lanzando un Climate Transition Finance Working Group con el objetivo de analizar (i) por qué importantes emisores están ausentes del mercado de bonos verdes a pesar de su importancia en la transición energética y (ii) la importancia de la estrategia ESG del emisor.

Instrumentos de Financiación Sostenible que financien específicamente la transición energética de compañías intensivas en emisiones

Esto nos hace reflexionar sobre la necesidad de desarrollar instrumentos de Financiación Sostenible adicionales a los bonos verdes, que financien específicamente la transición energética de compañías intensivas en emisiones.

Cada compañía es distinta y hay que analizarla caso a caso, sin generalizar por sectores. Repsol recientemente anunció su estrategia para ser una compañía con cero emisiones netas en 2050 alineada con los objetivos de París, siendo la primera del sector en fijar esta ambición y siendo reconocida por distintas asociaciones de inversores como líder en su sector en la lucha contra el cambio climático. Para la financiación del plan de medidas y objetivos fijados a corto, medio y largo plazo, la cobertura del actual mercado de bonos verdes es sólo parcial.

Flexibilidad en las fórmulas de financiación

La diversidad de iniciativas que cada compañía va a tener que llevar a cabo en su camino de transición energética demanda flexibilidad en las fuentes y formas de financiación.  El desarrollo de Bonos de Transición (formato “use of proceeds” con alcance mayor al de los bonos verdes) o de instrumentos ligados a KPIs sostenibles relacionados con la estrategia ESG del emisor (formato “general corporate purposes”) va a ser necesario y compatible para acompañar estos procesos de transición.

La financiación de actividades sostenibles exige equilibrio entre descarbonización y transición del sector productivo, evitando impactos sociales y deslocalización

Al final, el objetivo es lograr el cumplimiento de los Acuerdos de París, pero también empezar a recorrer el camino desde hoy. La reorientación de los flujos de capital hacia actividades sostenibles es una herramienta muy potente para conseguirlo, pero debe ser inclusiva y lograr un equilibrio entre el objetivo de descarbonización y la transición del sector productivo, evitando impactos sociales y de deslocalización hacia jurisdicciones más permisivas y menos eficientes, que nos pueden alejar de la consecución de los objetivos a nivel global.

Susana Meseguer es Directora Financiera de Repsol

Publicado en el Informe Anual OFISO sobre la Financiación Sostenible en España en 2019