La gran incógnita del coronavirus: habrá recuperación o recesión

Recesión o crecimiento
Recesión o crecimiento

El coronavirus no infecta sólo las ciudades y los ciudadanos sino que infecta los mercados financieros y toda la economía en general, extendiendo las caídas en picado de las Bolsas y la amenaza de recesión por todo el planeta. La situación es preocupante aunque la gran incógnita es la de saber si es una crisis temporal, que dará paso a una recuperación rápida o si el daño es ya estructural, sin posibilidad de recuperación y con una recesión prolongada.

No es fácil establecer un plazo y una frontera para determinar si es posible la recuperación y existen numerosas variables, actuales y futuras: ni el numero de enfermos, ni el ritmo de expansión y dónde, para cuándo la vacuna, ni los ratios económicos o financieros, a favor o en contra, la evolución del precio del petroleo. Pueden, incluso, aparecer datos que agudicen aun mas las caídas: recortes en el turismo, los viajes, el transporte, los vuelos, el consumo, el desempleo; ó los recortes temporales de plantilla, las dificultades y retrasos en los suministros, etc.

Riesgos demoledores

Hay quienes temen que la crisis del COVID-19 pueda alcanzar una magnitud similar a la crisis de 2008, con similares consecuencia en términos de pérdida de riqueza, de empleo y de tejido empresarial. Para ellos, los riesgos asociados a esta epidemia pueden resultar demoledores por lo que la gestión de estos riesgos será vital para el futuro, y, de forma prioritaria, la gestión de riesgos como el de liquidez y de crédito, o la evolución de los mercados de bonos, de las primas de riesgo, o un posible “credit crunch” si la crisis avanza.

Los hundimientos bursátiles tienen una duración limitada

Por el contrario, hay quienes apuestan por una recuperación en forma de U o V una vez se controle y se reduzca la epidemia, especialmente entre algunos gestores de fondos, acostumbrados a los vaivenes en los mercados de renta variable de magnitud similar a la actual, con caídas próximas al 20% en las cotizaciones bursátiles, que creen, sin embargo, que este tipo de hundimientos bursátiles tienen siempre una duración limitada. En este escenario, estamos a tiempo de paliar los efectos negativos de la crisis del coronavirus, especialmente si los bancos centrales toman las adecuadas decisiones monetarias, y los gobiernos hacen lo mismo en el terreno fiscal, de una forma lo más coordinada posible.

Medidas de política monetaria y ayudas a empresas y familias

Entre estas medidas están, además de la reducción de tipos en los casos en que sea posible, y la inyección de liquidez desde los bancos centrales, las ayudas gubernamentales a las empresas de cara al pago de nóminas o de proveedores fundamentales, especialmente a las más vulnerables o que puedan desaparecer sin estas ayudas; o las ayudas a las familias en un escenario de mayores gastos por cierre de colegios, como ha ocurrido en Madrid o Vitoria y puede ocurrir en más lugares; o el aplazamiento o reducción de impuesto personales o empresariales. Todo ello acompañado por una  laxitud por parte de la Unión Europea con los estados miembros que deban incumplir sus compromisos de déficit.

Demanda embolsada que se activaría más adelante, en la segunda parte del año

Según estas previsiones optimistas, la demanda que el coronavirus está frenando queda en buena parte embolsada para activarse más adelante, algo que podría ocurrir en la segunda parte del año, regresando a las favorables expectativas que se habían generado entre el pasado diciembre y enero en el concierto internacional.

Esta percepción sin embargo, parece no tener en cuenta que hay una buena parte de la demanda que se pierde, sobre todo en algunos sectores como los viajes, el turismo, y el consumo de productos consuntivos y que un buen número de empresas, sobre todo pymes, pueden sucumbir ante la falta de liquidez y el credit crunch con la consiguiente pérdida de empleo. Unos daños que serán más elevados cuanto mayor sea el período de duración de esta epidemia.

Ralentización en el conjunto del año 2020 y a medio plazo en el consumo y la inversión

En todo caso, no cabe dudar de que la economía mundial experimentará una clara ralentización en el conjunto del año 2020 y que el coronavirus tendrá a medio plazo un efecto ralentizador sobre el consumo, la inversión y las expectativas para los años inmediatamente posteriores.