El “juego sucio” de la manipulación de la información llega a la empresa

Juan Carlos Villanueva
Juan Carlos Villanueva

Juan Carlos Villanueva

En estos días he leído dos interesantes artículos en relación con las distintas posibilidades de censura y manipulación que existen en internet, la mayoría de las veces sin que el común de los mortales se percate de su existencia: uno de Enrique Dans sobre la actitud de Apple, plegándose al gobierno chino para eliminar unas APPs que permitan el acceso a determinadas VPN (redes específicas que dan acceso a determinadas páginas en la red) y otro de Javier Cortés en el suplemento “Retina” de El País -que por cierto aconsejo visitar periódicamente- sobre lo que denomina “Oscuros mecanismos de censura de Facebook”.

Alguno me calificará de “capitán Araña” por no detallar el contenido de ambos artículos, pero creo que es más eficaz por mi parte ofrecerles la posibilidad de leerlos directamente en estos dos links: “La VPN como indicador” y “Los oscuros mecanismos de censura de Facebook”.

El contenido de estos dos artículos tiene mucho que ver con la transparencia y la libertad de expresión en Internet, dos conceptos universales que, a su vez, guardan estrecha relación con los fundamentos de una sociedad moderna y democrática y, aunque quizá no lo parezca, también con la salud de la economía y el tejido empresarial.

Sorprende, por cierto, que las dos compañías a las que se refieren los citados artículos como sujetos de amenaza para la libertad de expresión en Internet sean dos compañías nativas de Estados Unidos, uno de los países que con más ahínco proclama y defiende la libertad de expresión, y una de ellas nativa, asimismo, de Internet.

Es necesario incorporar en la empresa la defensa de la libertad de expresión y la lucha contra la censura

Pues bien, en relación al ámbito empresarial, creo que es necesario incorporar la defensa de la libertad de expresión y la lucha contra la censura a ese acerbo felizmente creciente que se agrupa bajo las siglas ESG (Environmental, Social and Governance) que está imponiendo nuevas formas de aproximarse y moverse en la actividad empresarial y de negocios y que puede ser la base de un nuevo ecosistema económico más sostenible por ser más humano, más solidario y más enriquecedor.

La defensa de la libertad de expresión y la no manipulación de la información y de las noticias no es algo que pertenezca a otros ámbitos distintos del empresarial, como a la política ó el activismo politico-social. Es verdad que en esos ámbitos es donde se producen, o mejor, se inician, y se desarrollan los mayores conflictos en este terreno. La tentación de la manipulación de la información y de las noticias está siempre al acecho entre los políticos, que sucumben a ella con demasiada facilidad.

La tentación de la manipulación de la información y de las noticias está siempre al acecho entre los políticos, que sucumben a ella con demasiada facilidad

Por el contrario, parece que la defensa del derecho de la información y la acción decidida contra las censuras y el intervencionismo del Estado es un tema demasiado grande, demasiado ambicioso y, por ello, alejado del ámbito de la empresa, que debe limitar su responsabilidad social corporativa a cuestiones como las relativas al medioambiente, el clima laboral, la conciliación familiar o asuntos referentes a la honestidad y buenas prácticas de sus empleados y directivos.

Numerosas derivadas empresariales

No es así, debemos tomar conciencia de que son numerosas las derivadas empresariales de la falta de libertad de expresión en Internet, de la manipulación de las noticias y de la censura. En algunos casos, pueden llegar a poner en riesgo la propia supervivencia de las empresas y de una economía libre dando lugar a un dirigismo solapado, con apariencia de libertad, pero con las alas recortadas por una censura a veces inapreciable para el usuario.

En su artículo en “Retina” Javier Cortés se refiere a China a la hora de ilustrar las cortapisas que pueden existir para un acceso libre y pleno a la información, así como a los numerosos centros dedicados a la generación de elaboración y difusión de noticias manipuladas o falsas, que comienzan a florecer como hongos con el fin de realizar campañas de desprestigio, para dañar la reputación de determinados políticos o instituciones. En el pasado reciente han ocupado las primeras páginas de los medios algunas de estas campañas.

Los centros dedicados a la difusión de noticias manipuladas o falsas comienzan a florecer como hongos

Algunos creerán que es una manifestación más, pero circunscrita al terreno de la política. Ya se sabe, el juego sucio siempre presente en este terreno. Pero, ¿podemos asegurar que la acción de estos centros o agencias de manipulación no se extiende al mundo empresarial? Si lo pensamos bien llegaremos a la convicción de que ese modo de actuar se está propagando ya al ámbito de la empresa.

Lo mismo puede decirse respecto a la información que circula en las redes sociales, fácilmente manipulable como se comprueba a diario. Noticias falsas, rumores que dañan comercial y reputacionalmente a numerosas empresas, sin fundamento en la realidad.

“Fair play” en las redes sociales

Las empresas tienen una presencia y hasta una dependencia creciente en las redes sociales y, por lo tanto, un riesgo cada vez mayor de sufrir el impacto y los quebrantos que cualquier noticia falsa puede inducir en su relación con los clientes, proveedores, accionistas, inversores, analistas o cualquier grupo de interés, y, en suma, en su reputación corporativa y en su capacidad financiera de cara al futuro.

Internet es el campo de juego del futuro y la empresa y las instituciones económicas deben velar por el “fair play” ante el derecho a la información y la libertad de expresión, del mismo modo que hoy se lucha en los deportes por el respeto en el campo de juego. Para que el respeto a la verdad y el derecho a la información estén presentes también en los palcos de los grandes estadios nativos de Internet.

Juan Carlos Villanueva es Editor de la Guía de la FINANCIACIÓN EMPRESARIAL