Los líderes empresariales americanos alzan la voz. Y ¿en España?

Howard Schultz, presidente de Starbucks

Es algo que ya está ocurriendo en Estados Unidos, donde, ante la ruptura con una serie de valores democráticos y morales que se observa por parte de Donald Trump y la deriva que van tomando algunos acontecimientos sociales, un buen número de presidentes y CEOs se han decidido a hacer valer su opinión y su liderazgo en favor de esos valores, como pone de manifiesto un reciente artículo del New York Times.

Entre estos empresarios se encuentran Jamie Dimon, de JPMorgan; el presidente ejecutivo de Walmart, Doug McMillon; Darren Walker, presidente de la Fundación Ford y miembro del consejo de PepsiCo; pero quizá ha sido Howard Schultz, presidente de Starbucks, “uno de los primeros líderes empresariales del país en abordar proactivamente las cuestiones sociales” según el New York Times, uno de los más audaces al señalar que “no todas las decisiones empresariales son económicas. La razón por la que la gente habla es que estamos luchando por lo que amamos y creemos, y ese es el idealismo y la aspiración de América, la promesa de América, la América que todos conocemos y mantenemos tan verdadera”.

En España no ocurre, y no es porque no haya ocasiones, dados los vaivenes e incertidumbres políticas

En España no ha ocurrido así. A nuestros presidentes y CEOs les cuesta opinar sobre cuestiones políticas o que están en los aledaños de la política. Y no es porque no hayan tenido ocasión de hacerlo en los últimos años. Los vaivenes y las incertidumbres políticas han alcanzado en los últimos años en nuestro país una intensidad inusitada.

Los empresarios americanos están centrando su “acción pastoral” fundamentalmente en algunos  grandes campos: la necesidad de erradicar el odio y la intolerancia en las relaciones sociales y políticas a través de la diversidad, el cuidado del medio ambiente y la respuesta al cambio climático, el alcance de la sanidad pública a todos los ciudadanos y, más recientemente, cuestiones como el impacto en el empleo que puede llevar asociado la robotización de las actividades empresariales e industriales.

Los factores que impiden hablar a nuestros directivos

Resulta interesante saber qué factores son los que impiden a nuestros directivos empresariales alzar la voz sobre cuestiones políticas y sociales que generan gran incertidumbre y desconcierto entre los ciudadanos.

Más aún cuando la opinión de algunos empresarios de renombre podría tener más eco entre muchos ciudadanos que las de los mismos políticos, que están cayendo en el descrédito ante ellos y, en muchos casos, ante sus propios votantes.

La corrupción política, los cambios -cuando no contradicciones- en sus programas y en sus planteamientos, la inconsistencia de sus manifestaciones en numerosas ocasiones, que más bien parecen las de los charlatanes de feria, la falta de coherencia entre lo que predican y lo que viven están echando por los suelos la reputación de buena parte de los políticos.

Hay casos de empresarios que se sienten muy condicionados por la presión de los reguladores y supervisores y prefieren no salirse de los límites de su actividad empresarial principal; otros creen que opinar sobre cuestiones sociopolíticas puede tener un efecto negativo sobre clientes actuales o potenciales. Otros, simplemente, evitan pronunciarse por falta de preparación para el debate público. Sin embargo, muchos de ellos generarían un efecto positivo en la sociedad si se pronunciaran sobre esas cuestiones que afectan a sus ciudadanos. Más aún, se sorprenderían de los efectos de sus declaraciones. Al fin y al cabo, algunos grandes empresarios tienen más poder que muchos de los políticos.