Algunas tendencias, como el rápido envejecimiento de la población en EE. UU. y China, y la marcha hacia la desglobalización a medida que aumentan las tensiones entre EE. UU. y China, se están desarrollando en este momento, mientras otras, como la computación cuántica, que podría llegar a ser un factor de desarrollo para la humanidad mayor aún que el descubrimiento del fuego, parecen más lejanas, afirma Haim Israel, jefe de investigación global en Bank of America.

El choque entre EE. UU. y China, la guerra en Ucrania y la pandemia han reducido el plazo de tiempo para que evolucionen estas megatendencias, a las que los inversores deben prestar especial atención desde el momento presente. Todo ello hace que el sector financiero mire ya hacia la genereración Z, más joven aún que los millenials como sujetos financieros.

Un ejemplo: cuando Israel asumió su trabajo actual hace cuatro años, se esperaba que para 2030, todos los autos nuevos vendidos fueran eléctricos o híbridos. Ahora la línea de tiempo se ha desplazado hasta 2025-27.

La población envejece muy rápido. Actualmente, en el 50% de los países, las tasas de natalidad están descendiendo y cayendo por debajo de la tasa de reemplazo, especialmente en el mundo occidental.

Los mercados emergentes se enfrentan a un déficit de ahorro de pensiones de 106 billones de dólares a medida que su población envejece. Eso es tres veces su producto interno bruto agregado. ¿Quién va a financiar eso? Estamos en un entorno deflacionario a largo plazo, más allá del período intermedio de dos a cuatro años, porque la población en edad de trabajar está disminuyendo y los gobiernos tendrán que gastar más. Pero no será en infraestructura o cosas que impulsarán el crecimiento económico; más bien, estará en las pensiones y los servicios de salud que no contribuyen directamente al PIB, lo que hace que este gasto sea más deflacionario. (Leído en Barron´s).

 

La inflación y las decisiones de los bancos centrales seguirán marcando la hoja de ruta en los próximos meses.

Los mercados financieros arrancan el curso bajo la presión del nivel más alto de incertidumbre en muchas décadas. Un cóctel de riesgos sin precedentes quita el sueño a muchos inversores. Sus principales ingredientes son:inflación desbocadaendurecimiento monetario agresivo, desaceleración del crecimiento global apuntando a una recesión inevitable, crisis energética agravándose de cara al invierno, tensiones geopolíticas al alza en el Mar de China y una guerra enquistada en suelo europeo.

Y también después de un larguísimo periodo, el mercado afronta este campo de minas sin el apoyo (casi) incondicional de los bancos centrales, que han decidido concentrarse ahora en doblegar la inflación aún a costa de provocar “dolor” a los hogares y las empresas, como se encargó de enfatizar el presidente de la Fed, Jerome Powell, en el foro de Jackson Hole el 26 de agosto.

Así las cosas, la inflación y los movimientos de los bancos centrales, que se han declarado “dato-dependientes” (tomarán sus decisiones en función del análisis de los indicadores macroeconómicos a corto plazo), seguirán marcando la hoja de ruta de los mercados en los próximos meses, reconocen los expertos. “De cara al otoño, los datos económicos permitirán discernir si entramos ya en recesión y cómo de profunda y duradera será”, dice Roberto Scholtes. director de estrategia de UBS en España. (Leído en Expansión).