La búsqueda constante de crecimiento rentable y sostenible es una prioridad ineludible para cualquier empresa en el actual contexto de complejidad, cambios e incertidumbres. En este contexto, las desinversiones empresariales aparecen como una estrategia clave para impulsar los ingresos, generar valor y consolidar la posición competitiva en el mercado. La racionalización de negocios y proyectos se convierte en una poderosa herramienta para maximizar la eficiencia operativa y financiera.
¿Cómo pueden ser empleadas las desinversiones racionalmente para optimizar el rendimiento empresarial?
(Extraído de Faster capital https://fastercapital.com/es/tema/estrategias-de-desinversi%C3%B3n-exitosas-en-empresas-diversificadas.html)
Las desinversiones como estrategia esencial
Aunque pudiera paracer a primera vista que la desiversion o la venta de una parte de una compañía es una operación que pone de manifiesto un fracaso empresarial, algo contradictorio para impulsar su crecimiento, las desinversiones, o la venta de activos, divisiones o negocios no fundamentales, son un componente esencial de la gestión financiera de una empresa. Al deshacerse de activos que no contribuyen de manera significativa al valor general de la empresa, se liberan recursos valiosos que pueden reinvertirse en áreas de mayor potencial y rentabilidad.
Es una forma de generar liquidez e ingresos inmediatos que pueden ser utilizados para reducir deuda o financiar nuevas iniciativas empresariales
Una de las principales ventajas de las desinversiones es su capacidad para generar ingresos inmediatos y liquidez para la empresa. Estos fondos pueden ser utilizados para diversos fines, como reducción de deuda, financiamiento de nuevas iniciativas empresariales, inversión en investigación y desarrollo, o devolución de capital a los accionistas. La venta de activos no es solo una fuente de financiamiento, sino también una forma de liberar capital atrapado en negocios o activos subutilizados.
Las desinversiones permiten a las empresas concentrar sus recursos y su energía en aquellas áreas que constituyen su “core business” o negocio principal. Al liberarse de divisiones o activos periféricos, las organizaciones pueden enfocarse en fortalecer y expandir sus operaciones centrales, lo que a menudo conduce a una mayor eficiencia y competitividad. Esta simplificación y concentración también facilita la toma de decisiones estratégicas y la asignación de recursos de manera más efectiva.
Reducir disfunciones organizativas y mejorar la valoración
A medida que las empresas crecen y diversifican sus operaciones, la complejidad organizativa puede convertirse en un obstáculo significativo para la eficiencia y la agilidad. Las desinversiones ofrecen la oportunidad de simplificar la estructura corporativa al eliminar divisiones o unidades de negocio redundantes o poco rentables. Al reducir la burocracia y la carga administrativa asociada con la gestión de múltiples líneas de negocio, las organizaciones pueden volverse más ágiles y receptivas a las cambiantes condiciones del mercado.
Al eliminar activos o negocios que generan retornos inferiores al costo de capital, las desinversiones pueden tener un impacto positivo en la rentabilidad general de la empresa. Esto, a su vez, puede traducirse en una mejora en la valoración de la empresa en los mercados financieros. Los inversores tienden a valorar favorablemente a las empresas que demuestran una sólida disciplina financiera y una capacidad para maximizar el retorno sobre el capital empleado. Por lo tanto, las desinversiones estratégicas pueden ser percibidas como un indicador de una gestión eficaz y orientada al valor.
Cómo plantearse una desinversión
Si bien las desinversiones ofrecen una serie de beneficios potenciales, es importante reconocer que no todas las ventas de activos son igualmente beneficiosas. Para maximizar el valor generado por una desinversión, las empresas deben tener en cuenta varios factores clave:
Antes de llevar a cabo con una desinversión, es crucial identificar los activos o negocios y cuál será la rentabilidad que aporta. Es precios realizar un análisis exhaustivo y evaluar su impacto financiero, su alineación estratégica con los objetivos de la empresa y su potencial para generar valor en el futuro.
A continuación, se impone evaluar cómo afectará la desinversión a la posición competitiva y la capacidad de crecimiento del negocio principal de la empresa. Si la venta de un activo debilita la posición de la empresa en su mercado central, su venta no sería una decisión estratégica acertada.
Las consecuencias financieras y fiscales de las desinversiones es otrio de los factores a considerar en el análisis previo de una operación de desinversión
Por último, resulta de vital importancia conocer cuáles pueden ser los efectos de cara a los empleados y stakeholders y las consecuencias positivas o negativas en términos de clima laboral, relación con clientes y proveedores, así como en términos de reputación corporativa.
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