Invertir en teletrabajo aumentará la valoración de la empresa

El teletrabajo, una opción a debate
El teletrabajo, una opción a debate

El teletrabajo ha sido uno de los grandes ganadores durante esta crisis del coronavirus y su éxito y proyección pueden crecer tras la crisis y revolucionar las relaciones laborales, profesionales, comerciales financieras y de todo tipo.

Buena parte de la actividad profesional durante este período de confinamiento ha sido posible gracias al teletrabajo, que ha permitido mantener en pie muchos departamentos e incluso el mantenimiento de buena parte de puestos de trabajo.

La paradoja de nuestro país es disponer de la red de fibra óptica más potente de Europa y ser uno de los más retrasados en el uso

España, sin embargo, arrastra en este terreno una paradoja curiosa ya que es uno de los países más avanzados en términos de infraestructuras para soportar las plataformas de teletrabajo y al mismo tiempo es uno de los más retrasados en cuanto a su utilización hasta hace muy poco, así como en las inversiones necesarias en cada empresa para facilitar que sus empleados puedan utilizar esta fórmula desde sus casas o espacios de coworking.

Pero las cosas pueden comenzar a cambiar tras este período de crisis ya que muchos empresarios, profesionales y autónomos han descubierto las posibilidades que ofrece esta fórmula que, al mismo tiempo, no requiere grandes inversiones, beneficiándose, por el contrario de las grandes inversiones que ha realizado Telefonica en la última década para convertir la red española de fibra óptica en la más potente de Europa.

El Gobierno español solo ha necesitado invertir en esta crisis 870.000 euros en ordenadores portátiles para facilitar el teletrabajo de sus funcionarios

Por poner un ejemplo, la inversión que ha realizado el Gobierno español para hacer posible el teletrabajo de sus funcionarios en esta crisis no ha llegado siquiera al millón de euros, 870.000 euros para la adquisición de ordenadores portátiles que permitan esta fórmula.

Menos del 8% de usuarios

El retraso de nuestro país en este terreno queda en evidencia con unos pocos datos: antes del coronavirus apenas el 8% de la población activa había utilizado esta fórmula que era prácticamente desconocida en las pymes, entre las que solo el 14% tenía algún plan con anterioridad, según un informe de Ceinsa. Las cifras de Eurostat son aún mas demoledoras, ya que reduce el porcentaje al 4,3% de la población activa mientras en países como Holanda es del 14% y del y 13,3% en Finlandia. Si acudimos al Instituto Nacional de Estadística serían 820.000 personas las que lo utilizan en España de forma habitual, es decir, más de la mitad de los días y 620.000 de forma ocasional.

Los usuarios se concentran entre los 45 y 54 años, con Galicia y Extremadura a la cabeza

Curiosamente, el uso del teletrabajo en nuestro país se concentraría en la población comprendida entre 45 y 54 años, con el 8,5% según datos de Eurostat para el año 2019. En términos geográficos Galicia y Extremadura se encuentran a la cabeza.

Numerosas ventajas

Probablemente, hasta ahora, las empresas consideraban el teletrabajo como un sistema más deseado por los trabajadores que por los directivos, una especie de incentivo laboral sin excesivas contrapartidas en términos de productividad. Eso está cambiando. Es cierto que es una aspiración que cuenta con un gran apoyo de los trabajadores españoles, entre los que el 70% desearía optar por esta fórmula para su jornada laboral o al menos una parte, según refleja una encuesta de Randstad.

Sin embargo, la explosión de teletrabajo que ha generado esta pandemia puede inducir un cambio profundo de actitud entre los dirigentes empresariales que van a ser conscientes de las ventajas y contrapartidas que ofrece para la propia empresa, aun cuando su extensión no afecte a toda la plantilla ni a todas las jornadas laborables.

Reducción de costes, menor absentismo e incremento de la productividad, y con todo ello un importante plus de valoración

Al ahorro de costes que puede suponer en términos de reducción del espacio necesario con el consiguiente menor gasto en alquileres, o los menores costes de desplazamientos de trabajadores se unen cuestiones quizá de mayor relevancia para la competitividad de la empresa como una elevada reducción del absentismo, así como de la rotación de empleados y un notable incremento de la productividad. El teletrabajo consigue, además, entre los trabajadores una mayor satisfacción laboral y les aporta una mayor conciliación con su vida privada y familiar.

Todo ello redunda en un avance reputacional y en términos ESG para la empresa, que puede representar un importante plus para su valoración.