El BCE pone el foco en las criptomonedas

Sede del Banco Central Europeo
Sede del Banco Central Europeo

Las criptomonedas o monedas virtuales han aparecido en escena en los últimos años como un elemento enormemente polémico pero que se ha extendido de una forma vertiginosa, tanto en la operativa financiera y monetaria como en el debate entre profesionales y expertos de los sistemas de pago e incluso en el ámbito de los profesionales de la inversión, con un aumento anual de las transacciones del 60% en los últimos 5 años y un volumen total de 200.000 millones de dólares. Ahora, el Banco Central Europeo (BCE) ha puesto su foco en ellas, al igual que vienen haciendo no pocos bancos centrales.

El bitcoin se ha convertido en el icono de la expansión de estas monedas virtuales, basadas en la tecnología blockchain pero no es a única aunque sí una de las pioneras y probablemente con mayor número de usuarios, que ha logrado ocupar un puesto destacado como sistema de pago y tambien como destino para los depósitos o la inversión, con una espectacular revalorización.

Las transacciones han aumentado un 60% en 5 años y alcanzan los 200.000 millones de dólares

Precisamente la revalorización ha sido uno de sus grandes atractivos de estas divisas virtuales como una especie de moneda refugio, rentable y, adicionalmente, opaca, ajena al control de los reguladores y de las agencias gubernamentales. Y, al mismo tiempo, esa opacidad y potencial para eludir los controles monetarios y de supervisión les ha convertido en el objetivo de no pocas actividades ilegales, de no pocos ámbitos de la delincuencia que han encontrado en estas criptomonedas una vía para canalizar e incluso rentabilizar fondos de origen turbio así como grandes bolsas de dinero negro.

Su carácter opaco las hace especialmente atractivas como destino de fondos de origen dudoso o dinero negro

El vacío normativo y de control y supervisión existente es el que ha llevado al BCE a poner su foco y comenzar a bucear en las características de estos nuevos sistemas de pago y refugios financieros, o stablecoins como las denomina el banco emisor europeo.

Establecer un marco regulatorio

En un reciente trabajo el BCE señala al mismo tiempo “querer cuantificar, con una simulación, el efecto para esa estabilidad de un acuerdo global de stablecoin, tomando como referencia la criptomoneda libra”, la criptodivisa que Facebook viene anunciando que apadrina, y trata de plantear un primero dibujo en cuanto a los posibles escenarios que se pueden plantear a la hora de establecer un marco regulatorio para estas monedas virtuales y para “identificar los riesgos subyacentes a ellas y los retos para la estabilidad del sistema financiero. Además, trata de cuantificar el efecto que tendría en la estabilidad financiera un acuerdo global sobre las stablecoins”, según afirma un estudio de Reg 360.

Directiva de dinero electrónico

Se plantean así tres posibles supuestos de cara al encaje regulatorio y el marco en el que cabrían estas divisas. El primero de ellos, la Directiva de dinero electrónico para aquellos casos en los que la emisión de una stablecoin representa un crédito del usuario sobre el deudor, afirma el BCE. La criptomoneda podría caer en la definición de dinero electrónico. En este caso, estaría sujeta a la directiva de dinero electrónico y el dinero recibido en la emisión de esta moneda se mantendría en un banco custodio.

Si, por el contrario, la criptomoneda, además de representar un crédito del emisor frente al adquirente, generase un interés, se considerará al promotor como una entidad tomadora de depósitos y tendrá que solicitar una licencia bancaria como tal.

Normativa sobre instituciones de inversión colectiva

En segundo lugar, el promotor podría tener la consideración de institución de inversión colectiva (IIC) y quedaría sujeto  a la normativa sobre este tipo de instituciones si en la función de gestión de activos, por un lado, los usuarios tienen un derecho sobre los activos del emisor, el producto se invierte en activos financieros de riesgo no nulo, adicionalmente, los usuarios tienen derecho a una parte proporcional de los activos del emisor.

Si el acuerdo sobre las stablecoins cumpliese con estas características, caería dentro del ámbito de aplicación de las directivas UCITS o AIMFD, según la naturaleza de las inversiones. Si la IIC invirtiese únicamente en instrumentos con un vencimiento residual inferior a dos años, se calificará entonces como un fondo de mercado monetario (FFM).

Y finalmente, un tercer supuesto en el que se encontrarían un grupo de estas criptomonedas  y es el caso de que  no se otorgara a los usuarios un derecho sobre el emisor o los activos que la respaldan, el promotor no podrá cumplir con los requisitos para ser un emisor de dinero electrónico o una IIC, por lo que se encontraría ante la ausencia de un marco normativo regulatorio aplicable.

 

Conclusión: exigir sometimiento a una normativa y crear un nuevo marco

La conclusión del BCE es que debe impedirse que las criptomonedas puedan seguir funcionando sin someterse a ninguna normativa por lo que reconviene a los promotores de estas monedas virtuales para diseñar sus acuerdos de forma que cumplan con la normativa vigente, como, por ejemplo, las directivas UCITS, AIMFD, de dinero electrónico o el reglamento de MMF.

En todo caso, señala el banco central la solución definitiva deberá llegar con la creación de “un nuevo marco reglamentario” específico y coordinado internacionalmente para hacer frente a estos riesgos y garantizar la confianza en las stablecoins.