El PGE 2018 olvidado, se prorrogará el de 2017

Congreso de los Diputados
Frontal del Congreso de los Diputados

El Presupuesto General del Estado 2018 (PGE 2018) parece haber muerto antes de nacer y el Gobierno ha renunciado a su negociación dado el clima enrarecido por la cuestión catalana que hace imposible su aprobación al no poder contar con el apoyo de ningún partido, quizá exceptuando Ciudadanos.

Ningún otro partido de la oposición está dispuesto a fotografiarse con Rajoy en el futuro inmediato y menos en el último tramo del año 2017 en el que deberían aprobarse estos PGE.

Ya lo anunciamos en Guía de la FINANCIACIÓN EMPRESARIAL el 3 de junio de este año, en un artículo que titulábamos “El Parlamento aprueba los Presupuestos Generales de … 2018”, en el que afirmábamos:

“Lo que el Congreso ha aprobado esta semana no son otra cosa que los Presupuesto Generales del Estado de 2018 (PGE 2018); están leyendo bien, aunque lo que se predica -y así ha sido materialmente- es la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2017 (PGE 2017)”.

Y reproducimos lo que a continuación se expresaba:

“Esta es la verdadera razón del alivio que ha sentido el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy tras la sesión plenaria del último día de mayo, el miércoles 31 de 2017: tener expedito el camino para prorrogar en enero de 2018 los PGE 2017, puesto que sabe que le resultará imposible aprobar los PGE 2018 en el Congreso. Además, durante estos primeros meses de 2017 se han sucedido acontecimientos que no han hecho sino complicar las cosas de cara al futuro.

En realidad, ésta ha sido, probablemente, la intención del gobierno y el PP durante toda esta mitad del año 2017 en la que han estado negociando algo que tendría que haberse negociado entre septiembre y octubre del año pasado, y haberse aprobado entre noviembre y diciembre. En caso contrario, cuando vamos con seis meses o más de retraso y con un verano por delante que ralentiza cualquier acción gubernamental ¿dónde están los motivos para lanzar las campanas al vuelo?

Precisamente, el júbilo que manifiesta el gobierno y el PP con esta aprobación de los presupuestos reside en ésto, que desde enero hasta finales de mayo el PP y el Gobierno han estado negociando en el Parlamento el que en realidad será el Presupuesto que les permitirá adentrarse en 2018 sin haber convocado elecciones y, si las hubiera en ese año, retrasarlas al máximo.

2017, un año casi perdido

Creía el gobierno y el PP, a comienzos de año, que lo que debía hacerse era negociar directamente los Presupuesto de 2018 dado que las incertidumbres y la falta de un gobierno estable habían retrasado las cosas hasta hacerlo imposible para 2018. Parecía que 2017 era un año casi perdido para desarrollar una política económica basada en unos presupuestos que reflejaran el programa del PP.

Sin embargo, con el correr de las semanas se dieron cuenta que intentar pactar en la primera mitad de 2017 los PGE 2018 era una tarea imposible y optaron por desdecirse. “Hagamos un Presupuesto formalmente para 2017, pero pensado para 2018, porque lo prorrogaremos directamente”.

Finalmente, los PGE 2017 han resultado aprobados con el apoyo de Ciudadanos, PNV, UPN, Foro Asturias, Coalición Canaria y Nueva Canarias, que sumaron los 176 diputados, con el voto en contra del PSOE, Unidos Podemos, En Comú Podem, En Marea, Esquerra Republicana, PDeCAT, Compromís y Bildu. Todo ello tras unas negociaciones a cara de perro que le han salido al gobierno por un ojo de la cara, como se dice vulgarmente.

La prórroga obliga a dimitir al Gobierno en muchos países por falta de apoyo parlamentario

La prórroga del presupuesto durante un año es algo de carácter extraordinario, previsto para resolver el problema que se produce cuando a 1 de enero del ejercicio no está aprobada una Ley de Presupuestos Generales del Estado, de carácter siempre anual, para ese ejercicio. La prórroga es automática, por mucho que cuando ocurre, los gobiernos emitan un Decreto-Ley que no es necesario y no hace sino contener algunas disposiciones circunstanciales.

Más aún, lo que ha venido ocurriendo con la prórroga de los PGE 2016 y se va a repetir en 2018 es en cierto modo una burla al sistema democrático. La falta de apoyos parlamentarios lleva en muchos países a los gobiernos a dimitir y convocar elecciones.

Dificultades con el déficit e ingresos

Esta falta de apoyo parlamentario que el gobierno sufre desde las últimas elecciones no va a revertirse en 2018 sino más bien todo lo contrario, máxime cuando existen dudas, como ha manifestado la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF) sobre la capacidad del Gobierno para cumplir los objetivos de déficit y de ingresos previstos en el cuadro macroeconómico que dirige y hace posible programar los gastos que contiene.

Es impensable que el Gobierno de Rajoy pudiera pretender extender y prorrogar los PGE 2017 al año 2019, máxime con una desviación del déficit y unos menores ingresos fiscales que complicarían esta posibilidad y traerían consigo un importante rapapolvo de la Unión Europea y de los mercados internacionales. Y entonces sí, no habría más remedio que adelantar las elecciones”.