Tipos de interés bajos ¿aguantarán 2021 y 2022?

Perspectivas para los tipos de interés
Perspectivas para los tipos de interés

La evolución que los tipos de interés tengan en 2021 y 2022 es un factor sustancial para muchos. Una subida de tipos podría ser la puntilla para muchas empresas, en especial las mas endeudadas, y un frenazo para algunos sectores, en especial el inmobiliario. Sin embargo, para el sector bancario sería un serio balón de oxígeno. ¿Cuáles son las perspectivas reales? Por ahora es previsible que los tipos se mantengan los próximos doce meses en sus actuales niveles o parecidos.

Los bancos centrales emiten mensajes de neutralidad

Por un lado, la tendencia general de los bancos centrales está siendo en las últimas semanas la de transmitir un mensaje de neutralidad a los mercados. La mayoría de ellos así lo han expresado en estas semanas de comienzo de año, como el Banco de Japón, el de Suiza, el de Dinamarca, el de Canadá, el Banco Central Europeo (BCE) o la FED. El Banco de Inglaterra incluso hace ver que podría bajar aún más sus tipos.

Las expectativas de los dos últimos meses de 2020 sugerían que el presente año podría registrar un muy fuerte crecimiento económico en la mayoría de los países, que en algunos casos podría ser espectacular, especialmente aquellos que han sido más golpeados por la pandemia. Se previa entonces una paulatina reducción de la intensidad de los contagios tras las medidas adoptadas, cuyo efecto se vería potenciado por efecto de la llegada de las vacunas.

Con estas perspectivas, cabía pensar en que se producirían tensiones alcistas en los tipos en la medida que la mayor actividad económica comportase una elevación de la inflación, aunque conviene tener en cuenta que la sensibilidad de buena parte de los bancos centrales está cambiando hacia una mayor laxitud con los objetivos de inflación, junto con una mayor atención a las condiciones y perspectivas de otros indicadores, el crecimiento del PIB, el empleo, etc.

Las cosas comienzan a verse de otro modo

Sin embargo, las cosas comienzan a verse de otro modo en los albores de 2021. La llegada de la tercera ola del virus y las dificultades para el reparto y para el proceso de vacunación, a lo que se ha sumado un nuevo factor negativo como la aparición de nuevas cepas que introducen nuevas incógnitas respecto a su mayor agresividad y resistencia a las vacunas, ponen en cuestión el ritmo de crecimiento de la actividad económica.

Aparecen nuevas incógnitas que ponen en cuestión el ritmo de crecimiento de la actividad económica

Frente a las previsiones de completar el ciclo de vacunación en la primera parte del año, hoy son numerosos los que creen que no se logrará, como mínimo, hasta final de 2021 o 2022. Eso sin tener en cuenta que habrá grandes franjas de la geografía del planeta, especialmente los países menos desarrollados, para los que será todo aún mucho más lento.

Manguerazo de Biden y la UE de varios billones de euros

Con estos presupuestos, es razonable pensar que en 2021 y, muy posiblemente, en 2022 sigamos con los tipos de interés cerca de sus actuales niveles, tanto por las acción de los bancos centrales como por las políticas fiscales y la acción de los gobiernos que en los próximos meses deberán seguir insuflando recursos en el sistema empresarial y financiero. No olvidemos que la llegada de Biden a la Casa Blanca y los planes presupuestarios de la Unión Europea (UE) van a suponer un “manguerazo” para los próximos años de varios billones de euros.

Los bancos deberán seguir esperando

Es lógico pensar, por ello, que los bancos deberán seguir esperando aún la llegada de un alza de los tipos de interés que revitalice su negocio principal, el de la intermediación y la concesión de préstamos, una perspectiva que hace ser pesimistas respecta a su valoración a corto plazo y sus posibilidades de rehacerse suficientemente en la Bolsa. Y también que seguirán subiendo las comisiones para compensar la pérdida de ingresos que supone el actual estado de los tipos. Ya saben aquello de dar con una mano lo que te retiran con la otra. Y, con estos tipos, será difícil obtener rentabilidades adecuadas en los activos financieros o en los depósitos.