Tarifa plana para servicios bancarios, una clave del éxito futuro de la banca

La concentración bancaria, cada vez más cerca
La banca del futuro

 

Tras un largo período de crisis provocado por la pandemia, las empresas y las instituciones financieras se preparan para la fase de expansión que se está iniciando levemente ya. Pero es necesario saber hacia dónde nos encaminamos y cuales son las respuestas que requieren los clientes, y las circunstancias para alcanzar el éxito en la nueva normalidad. Pues bien, aquí va una recomendación para los bancos de un reciente estudio de EY: ofrecer una tarifa plana para los servicios bancarios. ¿Sorprendente?

El estudio propone a los bancos que ofrezcan a sus clientes la fórmula de la tarifa plana y de la suscripción por sus servicios de forma que el cliente pueda incluso elegir dentro de la variedad de servicios aquellos que se acomodan a sus necesidades, al igual que ocurre en otros ámbitos y en otros sectores como los servicios telefónicos, de comunicaciones, de servicios profesionales, u otros proveedores que utilizan la fórmula de la tarifa plana.

Centrarse sin descanso en el cliente

La banca tiene ante sí numerosos retos para los próximos años y uno de los principales, según el estudio, es “centrarse sin descanso en el cliente” aprovechando los datos y el análisis de los datos que se obtienen de los propios clientes y de los servicios y productos que ofrecen.

La banca del futuro deberá ampliar la oferta de servicios al asesoramiento legal, la gestión de riesgos, de tesorería, y la optimización de los recursos

De ese propósito deberán surgir numerosas ofertas alineadas con las necesidades del cliente, con productos y servicios con una fuerte base tecnológica y de fácil acceso. Además, la banca del futuro deberá ampliar la oferta de servicios a campos como el asesoramiento legal, la gestión y administración de riesgos, la gestión de la tesorería, y la optimización de los recursos.

Por delante de las necesidades del cliente, especialmente las pymes

Ha terminado ya la etapa en la que los bancos se limitaban a ofrecer el crédito u otros servicios al cliente cuando éste lo solicita. Los clientes esperan que vayan más allá, que se anticipen a ellos, que vayan por delante en cuanto a sus necesidades. El banco debe conocer las necesidades financieras de sus clientes, especialmente las pymes, antes que ellos mismos, basándose en la tecnología de que dispone y el análisis y tratamiento de los datos.

Deben ser capaces de llegar a sus clientes con ofertas diversificadas y a la medida para resolver sus problemas de crecimiento o de tesorería, y encauzar soluciones para sus sistemas de pago y cobro o el asesoramiento que precisen. Y todo ello, si e posible, antes que el cliente lo solicite, en base a criterios y ratios reales y eficaces y no en los criterios y ratios tradicionales, que parecen estar superados, de tamaño, volumen de negocio, facturación o número de empleados, particularmente cuando se trata de pymes, respecto de las cuales lo importante es analizar su capacidad de expansión, crecimiento y valoración futura.

De nos ser así, las entidades bancarias sufrirán las embestidas de las start ups y fintechs, de las compañías que ofrecen servicios nuevos y a la medida en base a tecnologías avanzadas y al uso de la inteligencia artificial y big data.