Las incertidumbres crecen en el panorama comercial internacional con al regreso de Donald Trump al primer plano político y sus renovados aranceles y no cabe la inacción. Es urgente un Plan B. Guía de la Financiación Empresarial ofrece algunas ideas para reaccionar. Es imprescindible anticipar, diversificar riesgos y estructurar escenarios realistas que permitan sostener la competitividad y, en algunos casos, convertir la crisis en oportunidad.
Diversificación de mercados
Una primera línea de defensa ante la amenaza arancelaria es diversificar los destinos de exportación para reducir la dependencia de Estados Unidos. Las empresas deben analizar con lupa qué mercados alternativos ofrecen condiciones favorables: tratados de libre comercio vigentes, crecimiento sostenido de la demanda, estabilidad normativa y complementariedad con la oferta exportable.
Analizar con lupa qué mercados alternativos ofrecen condiciones favorables
Asia-Pacífico (más allá de China), América Latina y la Unión Europea, dependiendo del sector, ofrecen oportunidades que podrían amortiguar un eventual retroceso de las exportaciones a EE.UU.
Revisar las cadenas de suministro y producción
En un mundo cada vez más sujeto a restricciones comerciales, la eficiencia no solo depende de los costes, sino de la resiliencia. Muchas empresas, ante los aranceles estadounidenses, están explorando el concepto de nearshoring, relocalizando parte de su producción más cerca del mercado estadounidense (por ejemplo, en México, Centroamérica o incluso en EE.UU. mismo) para sortear aranceles y acortar tiempos logísticos.
La situación requiere una revisión profunda de las cadenas de suministro globales. ¿Dónde se fabrica cada componente? ¿Qué insumos están expuestos a nuevos impuestos? ¿Qué proveedores pueden volverse estratégicos bajo el nuevo escenario?
Rediseñar la arquitectura de producción puede ser costoso en el corto plazo, pero puede representar una ventaja competitiva decisiva si el conflicto comercial se prolonga.
Simulación de escenarios y elasticidad de precios
Deben realizarse simulaciones de impacto antes de que los aranceles puedan entrar en vigor plenamente ¿Qué ocurre si aumentan un 10%, 25% o incluso 35% en determinados productos clave? ¿Cuál es la elasticidad del precio en nuestro segmento de mercado? ¿Podremos trasladar parte del sobrecoste al consumidor final, o deberemos absorberlo?
¿Qué ocurre si aumentan un 10%, 25% o incluso 35% en determinados productos clave? ¿Cuál es la elasticidad del precio en nuestro segmento?
Simular diversos escenarios ayuda no solo a dimensionar los riesgos, sino también a diseñar respuestas: ajustes de precios, rediseño de productos, nuevos paquetes de valor, campañas de fidelización o renegociación de contratos con distribuidores y mayoristas.
Refuerzo de la inteligencia comercial y diplomacia empresarial
En estos momentos, la información precisa es poder. Las empresas deben reforzar su capacidad de inteligencia comercial, mediante monitoreo constante de políticas públicas, negociaciones comerciales y señales políticas clave.
Además, se hace vital una mayor coordinación con cámaras de comercio, asociaciones empresariales y sectoriales y entidades de promoción comercial. El papel de estas organizaciones en la defensa de intereses ante autoridades locales y extranjeras, así como en la generación de plataformas de negociación conjunta, puede ser clave para minimizar impactos.
Innovación como escudo estratégico
No todo en un escenario arancelario es amenaza. En ocasiones, las restricciones pueden impulsar procesos de innovación dormidos. Algunas empresas han respondido históricamente a los aranceles con mejoras en sus procesos productivos, desarrollo de productos con mayor valor agregado, o inversión en automatización para reducir costos unitarios.
Este es el momento de invertir en I+D, especialmente en sectores donde la diferenciación puede justificar precios más altos o fidelizar consumidores más allá del precio. Si el producto se vuelve indispensable o aspiracional, los aranceles tienen menos poder de desalentar la compra.
Liquidez, cautela y flexibilidad operativa
En épocas de incertidumbre, mantener liquidez y evitar inversiones rígidas es una máxima que no pasa de moda. Las empresas deben fortalecer su posición de caja, postergar gastos no esenciales, renegociar condiciones financieras y mantener estructuras lo suficientemente flexibles como para adaptarse a los cambios del entorno.
Fortalecer la estrategia de liquidez y disponer de la flexibilidad financiera adecuada para adaptarse y responder a los cambios del entorno
Esto implica también reforzar la gestión de riesgos: seguros comerciales, cobertura de tipos de cambio, mecanismos contractuales que compartan el riesgo con socios o proveedores.











