Políticos que se ponen verdes (para bien de todos)

Publicado en Invertia

Lo habitual es que los políticos se pongan verdes. Pero no siempre es malo. La lucha contra el cambio climático o el apoyo a un desarrollo sostenible bien lo merecen.

Juan Carlos Villanueva

Es normal ver a los políticos poniéndose verdes unos a otros, con razón y sin ella, por asuntos importantes o por aquellos que no le importan a nadie, con más o menos elegancia y estilo. Lo que no es tan normal es ver a un político que defiende con entusiasmo y firmeza la necesidad de luchar contra el cambio climático, de acelerar la transición hacia una economía sin carbono y basada en energías renovables, y destinar recursos financieros para el desarrollo de unas ciudades y un entorno sostenible. Esto sí es ‘ponerse verde’, pero al servicio de los ciudadanos.

Uno de los pocos casos de políticos con vocación verde es el de Edmund Gerald Brown, más conocido como Jerry Brown, gobernador del Partido Demócrata del Estado de California desde 2011, que está impulsando políticas realmente eficaces en la lucha contra el cambio climático, con financiación pública y privada, como ya lo hizo el gobernador republicano del mismo Estado, Arnold Schwarzenegger, que puso de manifiesto que los avances en este terreno no sólo los originan los ecologistas o la izquierda, e hizo ver que la lucha contra el cambio climático no es incompatible con el progreso y el crecimiento económico, ya que la economía californiana ha crecido desde 2006 un 26%.

California, que actualmente es la quinta economía del mundo, ha reducido la emisión de gases de efecto invernadero un 13% en algo más de una década, gracias a una ley impulsada por el propio Schwarzenegger y aprobada en 2006 y se ha propuesto para el año 2030 recortar las emisiones de CO2 por debajo de los niveles de 1990. Todo ello con una sostenida estrategia de transición hacia las energías renovables y un incremento del 33% del volumen de energía solar generada.

UN VETERANO DEMÓCRATA ASPIRANTE A LA PRESIDENCIA

Jerry Brown es un veterano del Partido Demócrata que ha ocupado numerosos cargos en distintas administraciones, siempre en el Estado de California, en el que ya fue gobernador entre 1975 y 1983. También fue Secretario de Estado de California, Alcalde de Oakland y Fiscal General de dicho Estado entre 2007 y 2011. Dada su popularidad, incluso llegó a ser candidato a la nominación demócrata para la presidencia de los Estados Unidos en tres ocasiones.

La última hazaña de Brown para defender sus criterios verdes ha sido enfrentarse abiertamente a la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de suavizar las limitaciones de emisión de CO2 de los nuevos automóviles que se fabriquen, y al mismo tiempo recortar la capacidad del Estado de California en lo que se refiere al establecimiento de normas y limitaciones a la contaminación, una autonomía de la que este Estado dispone durante décadas por el mayor impacto de dicha contaminación en un territorio con una alta densidad de población.

Uno de los organismos bajo la tutela de Brown, la California Air Resources Board (CARB), una agencia estatal que coordina las iniciativas para proteger la salud pública de los efectos nocivos de la contaminación del aire, ha calificado la decisión del presidente norteamericano como “absurda”, y su máxima responsable, Mary Nichols, ha señalado que “California tomará todas las medidas para garantizar que los estándares inteligentes que desarrollamos en asociación con la industria del automóvil para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de los vehículos se mantengan”.

IMPULSAR LA EMISIÓN DE BONOS VERDES

El impulso de Brown en este terreno se extiende también a la financiación de la estrategia de sostenibilidad a través de la emisión de bonos verdes. No en vano, uno de sus colaboradores, el Tesorero de este Estado, John Chiang, se ha caracterizado como uno de los más fervientes partidarios de este nuevo instrumento de renta fija, como fórmula de financiación verde y sostenible para las administraciones públicas, y la colaboración con los inversores privados, consciente de que California necesita al menos 400.000 millones de dólares de inversión en los próximos diez años para desarrollar las infraestructuras necesarias para cumplir con sus compromisos de desarrollo sostenible.

Chiang, que afirma que “los bonos verdes son una herramienta de financiación que puede ayudar a reemplazar nuestra infraestructura existente con alternativas más ecológicas y libres de carbono” ha puesto en marcha dos iniciativas concretas de alto impacto: solicitar un informe al Milken Institute sobre la aplicación de esta fórmula financiera en el Estado de California, y establecer un Comité para el Desarrollo de un Mercado de Bonos Verdes.

El informe, cuyas conclusiones han sido conocidas recientemente, y aplicables no solo a este estado norteamericano sino a muchas otras regiones y administraciones públicas, concluye con la necesidad de impulsar la emisión de bonos verdes como fuente adicional de financiación para los nuevos proyectos de infraestructuras o para “abordar las malas condiciones” o la falta de adecuación de muchas de las actuales infraestructuras a los nuevos desafíos, no sólo en California, sino en otros estados norteamericanos, que requieren “una mejora de sus infraestructuras envejecidas, a la vez que proporcionan un beneficio para el medioambiente”.

LISTA DE PROPUESTAS

Entre las propuestas concretas se encuentran la estandarización del mercado de bonos verdes, mejorar su transparencia y la información para los inversores, agrupar a los emisores más pequeños, dar más liquidez a través de un mercado secundario, facilitar, incentivar y abaratar el proceso de originación de las emisiones, ofrecer exenciones fiscales por parte de las administraciones concernidas e incluso la creación de un banco verde.

*Juan Carlos Villanueva es Editor de Guía de la Financiación Empresarial