Los ICOs, una nueva fuente de financiación empresarial con riesgo de burbuja

Los ICOs como fuente de financiación

Las ICO (Initial Coin Offering por sus siglas en inglés), que podría traducirse al castellano como Oferta Inicial de Moneda, se han disparado en el presente año como fuente de financiación alternativa para startups y nuevos proyectos de negocio, dada su facilidad de implementación y su rapidez.

Según afirma la consultora Mazars, este boom de los ICOs se ha traducido en 2017 en un volumen total de fondos levantados para nuevos proyectos de 1.300 millones de dólares, cifra que CB Insights eleva a 2.000 millones. En todo caso, entre 2016 y 2017 se habrían efectuado 250 ICOs.

Los ICOs funcionan a través de Blockchain, con bitcoin y monedas virtuales

Esta fórmula de financiación “corre” o funciona a través de Blockchain, esa nueva religión de la tecnología que ha dado a luz a Bitcoin, Ethereum y el resto de las monedas virtuales, y pretende emular a los IPO (Initial Public Offering), denominadas Ofertas Públicas de Venta (OPV) en nuestro país, a través de las cuales una empresa pone a la venta en la Bolsa una parte de sus acciones, y aspira a convertirse en una nueva fórmula de financiación de empresas, especialmente startups.

Las diferencias con una OPV

Sin embargo, las diferencias son abismales. Mientras una OPV se realiza en un mercado regulado y organizado y comporta todo un operativo y una serie de requisitos para que el mercado reciba una información adecuada acerca de la empresa que pone a la venta sus acciones y se garantice la protección de los inversores, los ICOs no están sujetos a estos requisitos y su distribución se realiza entre un público restringido que invierte normalmente mediante bitcoins y monedas virtuales.

La fuerte expansión de este mercado de ICOs hace pensar, según Mazars advierte, en “el riesgo de que se convierta en una nueva burbuja, al estilo de la vivida en el año 2.000 con las puntocom, lo que ha generado una cierta incertidumbre”.

La fuerte expansión de los ICOs hace pensar en el riesgo de una nueva burbuja

“Los reguladores consideran que un mercado tan abierto puede ser proclive a una volatilidad extrema y una excesiva demanda por parte de inversores, como consecuencia de una posible especulación, podría tener un impacto muy negativo”, añade la consultora.