Largo plazo y ESG, las garantías para la creación de valor

Largo plazo vs corto plazo

La creación de valor es un elemento vital para la empresa pero es necesario encontrar en el año 2020 dónde reside su esencia. En décadas pasadas la creación de valor se ha medido por el corto plazo hasta límites que lo han convertido casi en una religión, y quizá esta sea la razón por la que en las últimas dos décadas se ha debilitado sensiblemente la confianza de los ciudadanos en las grandes corporaciones, como revela una encuesta de Gallup. Por el contrario cada vez está más claro que el verdadero valor que puede crear la empresa sólo se puede encontrar en el largo plazo.

Un trabajo de Mckinsey recuerda que las reservas y las y precauciones de los ciudadanos respecto del poder de las grandes corporaciones viene de muy lejos. Hace un siglo que la sociedad y los ciudadanos recelaban de los monopolios empresariales y de su poder, lo que dio origen a toda una amplia batería de normativas y regulaciones antimonopolio.

Los criterios ESG, la vía para recuperar la confianza en la misión del sistema empresarial y financiero

La comunidad empresarial y financiera parece haber encontrado en estos momentos en los criterios ESG la vía para recuperar la confianza en la verdadera misión del sistema empresarial y financiero, especialmente mediante toda una serie de valores de Gobierno Corporativo que conduzcan hacia una contribución real de las empresas al bien común y al desarrollo y el progreso de la sociedad y de sus ciudadanos.

El valor a corto plazo se está viniendo abajo

Hoy se están viniendo abajo toda una serie de principios que parecían asociados al desarrollo del capitalismo, agudizados en las últimas dos décadas con las radicales y agresivas estrategias de lograr valor a corto plazo para los accionistas, que han llevado a una ampliación de la brecha salarial y a la consolidación de determinados privilegios de los que gozan los directivos, así como la deshumanización de la empresa y de sus estrategias, con el objetivo de optimizar el beneficio a corto plazo

Con ello se buscaba lograr el respaldo entusiasta de los accionistas sin otras consideraciones que deberían haber llevado a las empresas a contribuir a un avance de los trabajadores tanto desde el punto de vista económico cómo en lo relativo a la formación, así como a un carácter más igualitario e inclusivo en las relaciones laborales.

La solución está en conjugar la visión a largo plazo con el valor para los accionistas

La solución está en la visión a largo plazo y en acomodar las estrategias empresariales a esa visión. Conjugar el objetivo de crear valor para los accionistas con el de crear también valor para los trabajadores, para los clientes, para los proveedores y para toda la sociedad en su conjunto, algo que Mckinsey viene recomendando en los últimos tiempos considerando qué es el mejor consejo que está consultora americana puede dar a los órganos de gobierno y a las direcciones de las empresas y de las entidades financieras.

Reducción de la brecha salarial y recursos tecnológicos para la realización personal

Esta forma de planificar el desarrollo y la estrategia de una empresa debería plasmarse en una mejora continua de las condiciones económicas de sus empleados, en una reducción progresiva de la brecha salarial, en una mayor igualdad de género, raza y de toda condición que pueda visibilizarse en todos los escalones y ámbitos de la empresa y de sus órganos de dirección, en ofrecer constantemente a los empleados y a toda la cadena de desarrollo y de valor de la empresa, incluidos proveedores, clientes y stakeholders, todos aquellos elementos y recursos que las nuevas tecnologías ponen a nuestra disposición para una mayor conciliación familiar y una mayor realización personal en el trabajo, en la familia, en el ocio y en todos los ámbitos de la vida.

La presión social y ciudadana va a ser creciente y, aunque resulte difícil establecer plazos para ello, sí puede adelantarse qué los criterios medioambientales, sociales y de gobierno corporativo van a marcar el paso a los consejos de administración y a los órganos de dirección de las empresas y entidades financieras sin que ninguna de ellas pueda escapar a este proceso, qué hará imposible la supervivencia de quienes no ajusten su paso y su ritmo a estos factores.

Quienes no asuman este reto irán perdiendo valor en los mercados financieros y en su reputación social

La visión y las estrategias a largo plazo serán las únicas qué garanticen la creación de valor. Quienes no asuman este reto irán perdiendo valor en todos los ámbitos: en los mercados financieros, en su reputación y en definitiva en su razón de ser en el conjunto de la sociedad.