El mercado contra el BCE

Christine Lagarde, presidenta del BCE
Christine Lagarde, presidenta del BCE

Se acerca 2022 y es una invitación a reflexionar sobre los desafíos, las estrategias más adecuadas y los activos más valorados para transitar por un año complicado. Desde Guía de la Financiación Empresarial consideramos que el activo principal para las instancias que convergen en el ámbito financiero para 2022 será la credibilidad, especialmente después de que la crisis del COVID19 haya dañado seriamente este atributo entre algunas de las instancias que deben llevar la batuta en este terreno.

Más aún, la amenaza de la inflación como consecuencia del desajuste postcovid entre oferta y demanda y las tensiones en el suministro de materias primas y otros productos no sólo están deteriorando las expectativas de recuperación y crecimiento económico, que se están reduciendo de forma casi vertiginosa creando un enorme malestar y una incertidumbre angustiosa entre los agentes económicos y sociales que se habían sentido netamente optimistas acerca de las perspectivas tras el verano, sino también las perspectivas y el escenario o el rumbo del sector y la actividad financiera de cara a los próximos meses.

Los mercados no aceptan las palabras de Lagarde: el BCE no espera subir tipos a finales de 2022 ni poco después

Concretamente, en las últimas semanas y, particularmente, tras la última reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), los mercados parecen no aceptar al menos en su integridad sus anuncios ni las palabras de su presidenta Christine Lagarde, que, en su intervención pública, tras la última reunión del Consejo Ejecutivo del BCE, flanqueada por el Vicepresidente Guindos, afirmó que “el BCE no espera subir los tipos a finales de 2022″ o “en ningún momento poco después ”.

Por el contrario, el mercado parece desconfiar de la capacidad del Banco Central Europeo para hacer frente y enderezar el rumbo de la inflación y de la subida de precios que puede estar transmitiéndose desde la energía eléctrica y de los combustibles fósiles hacia un buen número de productos y servicios.

Los mercados llevan un cierto tiempo moviéndose en la dirección contraria a la que predica el BCE. Mientras la autoridad europea en materia de política monetaria afirma que las tensiones son transitorias por lo que no tomarán medidas de elevación de los tipos de interés oficiales, los tipos de mercado están subiendo, poniendo en cuestión al BCE.

La verdadera incógnita

En todo caso, la verdadera incógnita está en la evolución que siga la inflación, que como viene señalando Guía de la Financiación Empresarial, comienza a alejarse de las optimistas previsiones de los principales bancos centrales que en los últimos meses han repetido que las subidas de los precios eran algo transitorio y circunstancial, que se relajaría en poco tiempo.

Sin noticias del ajuste de los precios, ni oferta y demanda, ni una clara mejora en los suministros

Van pasando los meses y no sólo no se atenúan los precios de la electricidad, el gas y los combustibles fósiles sino que permanecen al alza e incluso comienzan a transmitirse a otros sectores de actividad económica. Tampoco se observa un ajuste inmediato entre la oferta y la demanda ni una clara mejora en los suministros, e incluso surgen temores de que pueda iniciarse un período de presión para elevar los salarios, con el efecto inflacionario que ello podría tener.

Paradójicamente, la escalada inflacionaria puede lograr su propia corrección

Sin embargo, y siguiendo nuestra tónica de matizar las opiniones imperantes, ahora que comienzan a sonar las alarmas del sistema ante una posible escalada de precios y un alza de los tipos de interés, consideramos que, paradójicamente, la escalada inflacionaria de los últimos meses puede llevar consigo su propia corrección, en la medida que conlleve una caída de la actividad económica y un retroceso del consumo, que apoyaría en cierto modo la tesis del BCE y su aparente tranquilidad y calma.

Eso sí, es más que probable que, aunque más tarde de lo que hoy prevén los mercados, la autoridad monetaria se vea obligada a retocar al alza los tipos, como muy tarde, a finales de 2023 ya que la caída de la inflación podría frenarse en niveles algo por encima del 2%, objetivo simétrico del BCE.