El colectivo de entidades bancarias españolas está inmerso en un importante proceso de transformación desde hace años. Tras las distintas operaciones de saneamiento que se han llevado a cabo entre distintos bancos, con mayor o menor acierto, tas la crisis financiera y bancaria, ahora toca enfrentarse a un nuevo episodio de concentración, a una nueva ronda de fusiones entre bancos. Lo verdaderamente relevante es conocer la trascendencia y las consecuencias que este nuevo proceso tendrá para la financiación empresarial.
La trascendencia de este reajuste es indudable en un país cuyo sector empresarial mantiene una intensa dependencia de los bancos a la hora de conseguir recursos financieros para su actividad y desenvolvimiento; una vinculación que ha resultado ciertamente tóxica durante la crisis y que, en buena medida, por esta razón, comienza a cambiar de forma lenta pero tan real como la propia crisis.
¿Quiénes puedes ser los actores de esta nueva fase de concentración?
Entre los que se juega la partida se encuentran Bankia y BMN, así como Banco Popular, de un lado. Existe un claro consenso de que serán objeto de una fusión entre ellos, en el caso de los dos primeros, y, en el caso del Popular que su adquisición por parte de un tercero es una de sus opciones de futuro.
De otro lado aparecen los bancos que olfatean a éstos y algún otro con el propósito de engullir alguna de las piezas. Entre ellos estarían, principalmente, BBVA, Sabadell, Bankinter.
El tercer grupo de actores lo constituyen las autoridades reguladoras y supervisoras, particularmente, el Banco de España, CNMV y el Ministerio de Economía.
Abandono de nichos y nuevos covenants, entre las posibles consecuencias para pymes
Resulta difícil, salvo para los pocos que “están en la pomada”, es decir, en las negociaciones que se puedan estar manteniendo entre las distintas partes, averiguar el desenlace y cómo quedará, por tanto, el cartel final.
Sin embargo, se pueden anticipar algunas de estas consecuencias para la financiación de las empresas:
-Existe el riesgo de que intervengan e incluso guíen una operación argumentos ó supuestos beneficios poco técnicos o políticos que resten eficacia al banco resultante, aunque es de esperar que prevalezcan -esta vez sí- los factores técnicos, de solvencia, rentabilidad y eficacia, máxime tras el alto coste, económico y social, del reciente rescate de entidades bancarias y los numerosos casos de corrupción y falta de profesionalidad de épocas recientes, algo que nadie querrá repetir.
-Adicionalmente, conviene valorar el incremento del riesgo sistémico en el que incurren los bancos resultantes al ganar tamaño, uno de los factores de mayor peso en las exigencias regulatorias que se vienen imponiendo en el conjunto de la Unión Europea de cara a la prevención de nuevas crisis financieras.
-Asimismo, no está demostrado que el perfil los triunfadores finales sea de mayor preparación y capacidad que los bancos menores en tamaño, algunos de los cuales pueden demostrar mejor preparación, mejor servicio e incluso mayor rentabilidad.
-Toda concentración bancaria deja tras de sí un reguero de perjudicados entre los clientes, especialmente, las empresas, en función de quién sea el ganador en la operación.
-Cuando lo bancos ganan tamaño a través de las fusiones tienden a abandonar y cortar con determinados nichos, operaciones especializadas o de mayores riesgos.
-Aunque no sea un efecto necesariamente directo, existe un claro riesgo de endurecimiento de las condiciones y covenants que los bancos resultantes apliquen al crédito para empresas, especialmente en el caso de las pymes, que pueden acusar también las consecuencias del cierre de oficinas bancarias que siguen a toda fusión, en términos de menor proximidad o mayor lejanía en la relación con el banco.













