Jesús Garrido, Head of DCM Spain & Portugal de ING WB
El año 2024 ha sido positivo para las Finanzas Sostenibles en Europa, con avances en la robustez y sofisticación del mercado, pero también con desafíos. De entre ellos me gustaría destacar tres factores que marcarán la evolución de las Finanzas Sostenibles en 2025 y más allá:
Robustez y sofisticación del mercado: En 2024, el mercado de Finanzas Sostenibles en Europa se fortaleció con la entrada en vigor de la legislación para la emisión de bonos “EU Green Bond Standard” (EU GBS) y la actualización de los Principios de ICMA en junio, dando cabida a más actividades y harmonizando la visión sobre el uso de KPIs en distintos tipos de financiación. Esto debería proporcionar más certeza a los inversores y minimizar el riesgo de “greenwashing“. Sin embargo, el aumento de la regulación y las necesidades de reporte han incrementado los costes económicos y la complejidad de lanzar operaciones sostenibles y mantenerlas hasta su vencimiento, lo que podría frenar el crecimiento de este mercado si no se implementan incentivos económicos que los compensen. Ideas como la rebaja del consumo de capital para bancos e inversores, el uso de programas de compras por parte de organismos oficiales, incentivos fiscales, etc. podrían ser algunas de las soluciones.
Deberían implementarse ideas como la rebaja del consumo de capital para bancos e inversores, el uso de programas de compras por parte de organismos oficiales, ó incentivos fiscales
La falta de consenso global nos lleva a un escenario de calentamiento global de al menos 2 grados: La COP 29 en Bakú evidenció la falta de consenso internacional sobre políticas contra el calentamiento global. El IPCC señaló que el objetivo de limitar el calentamiento global a 1.5 grados parece inalcanzable, y ahora se busca no superar por mucho los 2 grados para 2050. Esto implica que las economías deberán invertir no solo en mitigación, sino en adaptación a los efectos adversos del cambio climático que veremos de manera más frecuente. Esto requerirá inversiones adicionales que podrían canalizarse a través del mercado de financiación sostenible.
Cambio de gobierno en EE.UU.: La elección de Donald Trump ha generado incertidumbre en el mercado ESG, con el abandono de inmediato de los objetivos ESG por parte de los grandes fondos y bancos estadounidenses, mostrando su débil compromiso real con la sostenibilidad. El nuevo gobierno podría fragmentar aún más los bloques económicos (EE.UU., Europa y China) y sus visiones sobre competitividad y sostenibilidad. En este sentido Europa deberá de actuar unida, para enfrentar posibles guerras comerciales y defender la competitividad de nuestra economía en su tránsito hacia el uso de fuentes de energía menos contaminantes. En cualquier caso, se espera que a corto plazo el impacto en el mercado de financiación sostenible en Europa de las posibles políticas de EE.UU. será limitado, debido a la inercia regulatoria y los volúmenes de refinanciación ESG de los próximos años.
A pesar de estos desafíos, Europa sigue siendo líder en ESG a nivel global, con una visión a largo plazo que incluye la sostenibilidad en la toma de decisiones. Esto debería llevar a una economía más resiliente, con mayor cohesión social e instituciones más fuertes. Europa debe continuar liderando en ESG, superando los obstáculos a corto plazo para salir fortalecida a medio y largo plazo.












