Nace un índice para medir la transición hacia una energía limpia

El campo de la energía, que se ha convertido en uno de los principales teatros de operaciones en los que se libra la batalla por la sostenibilidad del actual sistema económico y empresarial, dispone a partir de ahora de un nuevo instrumento de medición: el nuevo Energy Transition Index (Indice de Transición Energética ETI), que analiza el rendimiento de los sistemas de energía de 114 países y su preparación para la transición.

Esta herramienta de métrica de los avances, que ha sido desarrollada por el World Economic Forum (WEF), con el apoyo analítico de McKinsey, ha permitido conocer que en los últimos cinco años, más del 80 por ciento de los países mejoraron sus sistemas de energía.

En los últimos 5 años, más del 80% de los países mejoraron sus sistemas de energía

Sin embargo, cualquier complacencia debe ser rechazada ya que “se necesita un mayor esfuerzo para resolver los desafíos mundiales relacionados con la energía”, señala Mckinsey.

Satisfacer a 3.000 millones de personas a precio accesible

La consultora americana recuerda que el sistema energético mundial debe “proporcionar para 2050 acceso a la energía a más de mil millones de personas que carecen de él y satisfacer la demanda de dos mil millones adicionales, al mismo tiempo que suministra esa energía a un costo accesible y con una disminución de la huella de carbono y emisiones”.

El ETI señala dos áreas como elementos de medición y evaluación de los países objeto de su análisis. La primera, el rendimiento del sistema en términos de apoyo a un desarrollo económico inclusivo, así como al crecimiento, y al acceso seguro y confiable a la energía y la sostenibilidad ambiental.

La segunda área es la relacionada con la preparación para la transición y mide la preparación futura de los sistemas de los países.

El primer requisito es la disponibilidad de inversión y capital

Para que el progreso en el ámbito de la transición energética sea una realidad Mackinsey establece como primer requisito “la disponibilidad de inversión y capital”, al cual añade otros factores necesarios que configuran un marco de referencia “sine qua non”.

Entre estos factores añadidos, resulta fundamental el de una regulación efectiva, junto con un compromiso político por parte de las instituciones y los gobiernos, a lo que habrá que sumar una infraestructura empresarial de apoyo, con perfiles innovadores, y profesionales de talento y formación adecuadas para llevarlo a cabo.

Factores que lastran las expectativas

La consultora americana señala algunos factores que lastran las expectativas en este terreno comenzando por una cierta ralentización reciente de la sostenibilidad ambiental, con un deterioro del ritmo de reducción de la emisión de gases contaminantes “en más del 50 por ciento de los países, y el hecho de que “la intensidad del carbono se mantuvo estable”, y concluyendo que “la productividad energética mejoró un 1,8% anual, lo que no alcanza el umbral del 3% anual requerido para cumplir el acuerdo de cambio climático de París”.